jueves, 21 de julio de 2016

De la lectura totalitaria y antidemocrática de las relaciones sociales. Desde los poderes del Estado hasta las relaciones de parejas.



Por lo general, cuando oímos hablar sobre dictaduras, totalitarismos, regímenes absolutistas o antidemocráticos, lo primero que viene a la mente son asuntos de eminente corte político y ante situaciones concretas que determinada sociedad vive en un momento dado, primero desde una aproximación jurídica, luego hacia la parte constitucional, e incluso, desde esa general apreciación constitucional hay quienes con un ejercicio  de mayor abstracción, pueden perfectamente pasearse por las reflexiones filosóficas sobre el tema, desde filosofía jurídica y política, hasta la filosofía desarrollada por los clásicos.

Bien, resulta que a pesar de que esas son las apreciaciones generales, pero primigenias, a las que pueden arribarse, el asunto de la lectura totalitaria y antidemocrática, suele estar mucho más cerca de nosotros y nuestro entorno de lo que pensamos, ya que en nuestra comunidad, urbanización, ambiente de trabajo,  familia, entre padres e hijos, incluso siendo niños, y hasta entre parejas, pueden surgir asuntos en los que es necesario un entendimiento de las relaciones sociales a la luz de los principios de la democracia y la libertad, ya que de lo contrario puede devenirse en situaciones de vulneración de la esfera íntima de quienes forman parte de esa relación, la que podrá estar conformada desde dos personas como el caso de una pareja, como de cientos de millones como los casos de grandes Estados.

Un tema que suele ser interpretado de manera inapropiada, y hasta indebidamente y voluntariamente manipulados, son aquellos institutos con los que se denominan esos conceptos abstractos y las estructuras sociales o políticas, tales como país, patria, nación, comunidad, familia, equipo, pareja, colectividad, sociedad civil, entre otros,  ya que no obstante son una ficción en cuanto no existen materialmente y no son propiamente personas, sino en todo caso personas morales, constituyen más pensares y sentires que seres, por lo que una indebida lectura de tales institutos pudiera dar lugar a la negación de los individuos que la conforman, incluso pudieran observarse casos que en atención a determinada abstracción como lo sería el concepto de patria o Estado, sean violados derechos personales de sus miembros.

Es que acaso durante la historia no se han cometido grandes desmanes en nombre de la patria, de Dios, de la nación, del Estado, de revoluciones, de proyectos políticos, del partido. situaciones todas en las que se utilizan el desconocimiento común, en mayor o menor grado del valor individual, de la persona que se encuentra en esa estructura social. No se está sacrificando su intimidad, su individualidad por ese colectivo? No es peligroso eso?. Sí, si lo es.

Ahora, que hace que determinada sociedad tenga miembros más proclives a ser manipulables ante tales sofismas y falacias de supuesto bien común pero que niega al individuo que lo conforma, de un interés general que anula a la persona,  una supuesta atención y satisfacción de derechos sociales que llevan consigo la negación y destrucción de los individuales. Cabe destacar que no se está negando la gran importancia y los valores que representan el bien común, interés general y los derechos sociales; No, pero ellos han de ser leídos e interpretados de manera democrática, y que no es otra que dentro del reconocimiento del individuo y que tales institutos tiene una función instrumental del ser humano para alcanzar sus metas, su realización como persona, con derechos sociales que parten del reconocimiento de los individuales.

Todas y cada una de las estructuras e instituciones sociales deben partir desde esa premisa esencial, el reconocimiento del individuo como tal y que le ha de servir para su auto realización, desde los poderes públicos, sus órganos, institutos privados, hasta la familia, el matrimonio, la relación de pareja y hasta la amistad, han de ser entendidas bajo el estricto respeto de la individualidad del otro.

Volviendo a la reflexión de cuales son aquellas personas más susceptibles a ser víctima de las falacias de ideas colectivistas que niegan la individualidad de la personas por un supuesto estadio superior, llámese país, equipo, familia o pareja. Pues son todos aquellos que durante su formación han sido sometidos a estructuras de autoridad que desconocen el orden y la disciplina como imposición y acatamiento de mandatos sin sustento racional alguno, únicamente apoyado en la supuesta autoridad que se atribuye hablar en nombre del Estado, de ser maestro de la escuela, en nombre de la familia, todo ello sin entender que el “orden” debe ser “ordenación” y “organización” para el mejor  ejercicio de las  libertades, para la realización personal, para el libre desenvolvimiento de la personalidad, y muy importante, con conciencia crítica.

Padres, familiares, amigos y allegados que pueden tener las mejores intenciones, pero si ponen por encima de la individualidad y reconocimiento de la persona el supuesto bienestar de la institución, del Estado, de la comunidad, de la familia negando los derechos individuales y que el interés general y bien común debe materializarse en buena calidad de vida de todos, es poca la ayuda que se hace y graves las carencias que se generan, sean ellas generadas consciente o inconscientemente. A veces hay buenas intenciones que estorban.

Grave favor se hace a sociedades donde desde las instituciones más básicas como la familia, la pareja, los vecinos y amigos escolares, se niegue y restrinja la personalidad e individualidad de sus miembros. Se necesita de padres que entiendan que más que respetar, deben comprender que los hijos son individuos distintos a ellos y que la familia como instituto debe ayudarlos a todos, a los padres y a los hijos a realizarse individualmente. y los hijos entender que forman parte de esa estructura con derechos y obligaciones, así como su respeto absoluto respeto, apoyándose entre sí, todos los miembros de esa estructura social, sean solo dos o muchos mas, en que cada uno pueda desarrollar de mejor manera sus particulares potenciales. Así la escuela y liceo, maestros profesores y amigos, la comunidad, el barrio, la vecindad, la plaza y el foro público, el trasporte público.

Lo dicho, perfectamente puede extenderse a todo tipo de relaciones sociales, incluso a la relación de pareja, en las que muchas veces uno de ellos, incluso los dos pudieran negar su personalidad y la del otro, pudiendo resultar frecuentes los casos de  invasión e intromisión en los asuntos de la esfera priva e íntimo el otro, como si la especial condición mantener una relación interpersonal anula tal individualidad, generándose una particular sumisión y debiéndose una especie de genuflexión no solo frente a la otra persona, lo que por si es bastante grave, y créase o no, ocurre, sino ante la “institución”, lo que lejos de coadyuvar al desarrollo y realización, puede crear graves frustraciones  y desencantos.

Totalmente sujeto a cualquier observación y crítica, ya que esa actitud de de conciencia crítica es desde la cual se han abordado los temas en este Blog, me permito concluir que no puede haber ninguna sociedad próspera y feliz, en la que los miembros que la integran, sean dos o sean millones, si no se parte más que del respeto, de la comprensión de la individualidad del otro, así como del estricto, prácticamente sagrado respeto e inviolabilidad de sus esferas privadas, sea esto de los gobernantes a los gobernados, los empleadores a los trabajadores, los padres a los hijos, entre hermanos, entre primos, entre amigos y entre pareja.

Creo firmemente que la apreciación y valoración de temas sobre como la libertad y la democracia no se agotan en los asuntos  netamente jurídicos y políticos, sino que transcienden a todos los aspectos de nuestras vidas y es por ello que deben ser abordados.


Imagen tomada de https://k42.kn3.net/taringa/4/5/2/0/0/0//aukache/C0D.jpg?7683

jueves, 7 de julio de 2016

La historia y suerte del adulador Alessio Interminelli.





En todas las sociedades y en todos los tiempos de la humanidad, ha existido un ser indeseable, totalmente despreciable, conocido popularmente como “lame botas”, “jala bolas”, “lambuscón”,  “chupamedias”, “panegirista”, “jaleti” y de muchas otras maneras más, pero que no creo necesario seguir refiriendo la específica denominación que en cada sociedad le haya podido dar históricamente o que se le dé en la actualidad, todos conocemos el carácter de ese ignominioso personaje, quien a pesar de la repulsión que genera, toda sociedad está condenada a tener a algunos en sus esferas, en unos tiempos más que otros, en algunas sociedades más que otras, pero allí estará siempre el adulador, el lisonjero.

Cabe afirmar que la existencia de este perverso personaje social siempre existirá y jamás podremos librarnos de el en tanto que por otro lado exista el sujeto pasivo de esa práctica de adulación y lisonjeo, el adulado, figura que a su vez en aquellos casos de constituir personajes igualmente detestables como lo sea su séquito de lisonjeros y exagerada adulación  puede todo ello degenerar en lo que se conoce como  el culto a la personalidad, la cual puede ser dirigida hacia artistas, cantantes, líderes religiosos, autoridades civiles o militares, jefes de Estado o de gobiernos. En cualquier ámbito, público o privado, nacional o internacional, incluso el culto a la personalidad puede darse respecto de personas vivas o ya fallecidas. Los casos de culto a la personalidad tan variados que podemos evocar, recordar e imaginar muchos. Infinidad de situaciones y personajes simplemente recordemos los casos de los faraones o los emperadores romanos, o acercándonos más a nuestro tiempo el famoso antecedente del que denominan “Líder Supremo” y “Presidente Eterno” de Corea del Norte Kim Il-sung, luego sucedido en su liderazgo supremo por el héroe Kim Jong-il, hasta el actual Kim Jong-un. Antes de referirnos a casos en del continente americano, tenemos el recordado “Caudillo de España por la Gracia de Dios” Francisco Franco y ya en tierras más cercanas y más recientemente al  “Chivo” Rafael “Chapita” Trujillo como ejemplo caribeño. Pasan por nuestra mente  muchos otros casos, cada país, cada sociedad, cada comunidad y su entorno, en mayor o menor grado, tienen el suyo, a ver, cada quien puede recordar e imaginar el suyo, pero como estas reflexiones no son sobre el culto a la personalidad –tema de interés que bien podemos abordar en otra ocasión- , sigamos con el de los aduladores.

Hace unos cuantos días al observar noticia en la que aparecía un personaje una abierta y descarada manifestación de adulación y grosera genuflexión ante algo que es totalmente un sin sentido que raya en absoluto cinismo (cada uno puede imaginar una situación inverosímil en nuestras sociedades, no es difícil), quise comparar ese denigrante comportamiento con algún personaje de la historia universal que haya sido conocido por habilidades de lisonjería, buscar pues en el laberinto de la humanidad el ser más “jala bola” que haya podido existir. Tarea no fácil, pues los exponentes del presente parecen opacar cualquier heroica empresa pasada de ganarse la vida arrastrándose y sometiéndose a la voluntad de otro, como bien refería a mediados del Siglo XVI Étienne de La Boétie, sometiéndose a una “servidumbre voluntaria”.

Basta con poner en cualquier buscador en internet “adulación” o “adulador” y de los resultados podemos observar que es un tema más que trillado y espinoso, porque casi siempre se habla del adulador en abstracto, como un personaje perverso del que todos sabemos como es, su proceder y lo reconocemos, pero ello ocurre sin identificarlo plenamente, menos aun señalar con sus nombre a estos cínicos y perversos seres, a pesar de conocer todos nosotros los nombres y apellidos de los que son nuestra cuota en este tiempo y espacio .
 (Incluso aparece la canción venezolana del Jala Bola de  Rafael Garrido https://www.youtube.com/watch?v=meM2CzEsseU )

Del resultados de una búsqueda general en internet son múltiples las frases que sobre adulación se le atribuyen a personajes históricos que se hayan pronunciado contra la adulacion como lo son, Michel de Montaigne: “Prefiero ser inoportuno e indiscreto antes que adulador y taimado”, William Shakespiare: “Aquel a quien le gusta que le adulen es digno del adulador”, Jean de La Fontaine: “Todo adulador vive a expensas de quien le escucha”, Francisco de Quevedo: “La adulación, bajeza del que adula; engaño del adulado y aún bajeza de los dos; porque su bajeza muestra el que gusta de su adulación, que no se fía en el valor de sus méritos”y hasta a Aristóteles se le refiere como autor de afirmaciones como: “Un adulador es un amigo que es inferior a nosotros o que pretende serlo” y “Todos los aduladores son mercenarios, y todos los hombres de bajo espíritu son aduladores”.

A pesar de la magnífica herramienta de investigación que es Internet, no es tarea fácil encontrar referencias directas a los aduladores sobre esta especial característica de su personalidad, en serio resulta difícil, hagan el siguiente experimento, pongan en cualquier buscador al personaje que usted considere más lisonjero, más “jala bola” en su entorno social, el más “arrastrado”, por lo general suelen ser aquellos que están al servicio de regímenes dictatoriales y tiránicos, cuya actuación no es otra que la de ser sumisos y cumplir sus más bajas misiones y que por lo general resultan siendo uno de los personajes más radicales en la ejecución de las prácticas violatorias. Pongamos como ejemplo el de Nikolái Ivánovich Yezhov, quien a pesar de su total sumisión y genuflexión ante Stalin, al no serle más útil literalmente lo “borraron de la foto”. El hecho es que difícilmente conseguiremos referencia directa a los aduladores por tal comportamiento sino a la adulación como un mal muy despreciable.

Pues siguiendo con mi investigación y afán de ubicar al personaje más adulador de la historia de la humanidad, conseguí dos casos específicos, el primero el de Waylon Smithers, personaje ficticio de la serie Los Simpson que es el adulador del Señor Burns, que si bien es un personaje interesante de estudiar, no despertó mayor interés en continuar en ello. El segundo caso y que sí considero es de relevante importancia, lo conseguí nada más y nada menos que en el octavo círculo del Infierno de Dante, específicamente en el segundo aro, que es el reservado especialmente a los aduladores.

Lo relevante de este hallazgo no solo es que Dante Alighieri ubicase de manera tan profunda en el infierno a los aduladores, con lo que queda en evidencia la bajeza de esta práctica, más profundo que el de los homicidas y ladrones, sino a la condena a que están sometidos que no es otra que la de encontrarse inmersos en excrementos humanos, y es en este profundo nivel del infierno que pudo el poeta identificar a dos personajes conocidos, uno de ellos es Thais, una prostituta a quien Terencio refiriera en una de sus obras ya en el siglo II antes de Cristo, y el otro, un personaje que al percatarse que el poeta lo observaba lo increpó y Alighieri lo señalase con nombre y apellido "Alessio Interminelli", y para que no quede duda alguna señala su pueblo “Lucca”.

Así habrá sido el comportamiento, la sumisión, el nivel de adulación y genuflexión de Intemrinelli para terminar allí, será que es de alguna manera comparable con las prácticas de reciente data? en nuestras sociedades? cuantos más estarán compartiendo la misma suerte de Interminelli? cuantos más la compartirán en un futuro? hay puesto para tanta gente en esa paila del infierno?

A continuación el XVII canto de El Infierno de Dante Alighieri. Como siempre, arribe el lector a sus propias conclusiones:

"Llegamos a un extremo, donde alcanza
el arco con sus bordes a juntarse,
y es pilar de otro puente que se avanza;
siento de allí una grita levantarse,
con bufidos de gente condenada,
y unos a otros coléricos golpearse.
La pendiente está toda embadurnada
de sucio orín, que la nariz ofende,
y que náuseas provoca a la mirada.
En vano el ojo penetrar pretende,
aquella hondura, sólo percibida
de la alta roca a cuyo pie desciende.
Vimos allí una turba zabullida,
que chapoteaba en una cloaca inmunda,
a estercolar humano parecida;
y en medio a la asquerosa baraúnda,
uno de ellos, que clérigo barrunto,
con excremento su cabeza inunda.
«¿Por qué me miras», preguntó el del unto,
«y no a esos brutos?» Con el ojo fijo,
le respondí: «Porque eres un trasunto,
«de uno limpio de pelo, y bien colijo,
eres Alessio Interminei, de Luca:
por eso en verte aquí me regocijo.»
Y" él, entonces, golpeándose la nuca,
dijo: «Aquí purgo la lisonja aviesa,
que con la lengua al prójimo embauca.»
«Ahora, adelanta un tanto la cabeza,»
dijo mi guía «y mira hacia adelante,
para que tu ojo clave con fijeza
«esa descabellada lujuriante,
que se rasca con uñas de merdosa,
y se acuesta y levanta a cada instante.
«esa es Thais, la puta licenciosa,
que al decir su cortejo: ¿Estoy en gracia?
 le contestó: ¡Y muy maravillosa!
¡ vamos! ¡ qué tanta podredumbre sacia.!"


viernes, 1 de julio de 2016

Lo más desmoralizante de ser víctima del crimen en la Venezuela del Siglo XXI



Hace pocas horas otro profesional del derecho y buen amigo, en la puerta de acceso a los tribunales civiles fuimos víctimas del crimen. Otros más, nuevamente, ya que como la gran mayoría de los venezolanos esto no es cosa nueva,  y mientras escribo estas líneas, mejor dicho, desde que el hecho ocurrió y escribo estas líneas, hago lo que todas las víctimas del crimen en Venezuela, hacemos. Preguntarnos ¿Por qué?, ¿Qué pasó?, ¿Nos descuidamos?, ¿No advertimos que el lugar al que nos dirigíamos era peligroso?.¿agradecemos a la providencia que menos mal no llegó a mayores las consecuencias?, ¿debimos haber opuesto resistencia? ¿mejor ni hubiésemos ido?.  Viernes 9:30 de la mañana, nos disponíamos a revisar causas judiciales civiles que atendemos como profesionales del derecho. ¿Qué hacemos dejamos de trabajar?.

Antes de continuar con mis reflexiones tengo que hacer unas precisiones a aquellos que leen estas líneas y no son venezolanos, muchos de los cuales que teniendo amigos venezolanos en el exterior nos tildan de mentirosos y exagerados cuando nos referimos sobre los niveles de inseguridad en el país y creen que son palabrerías nuestras. pues me atrevo a afirmar que no existe ningún solo habitante de la que se refiriera como “tierra de gracia” que no haya sido víctima de algún hecho criminoso, cualquiera sea su magnitud, cualquiera hayan sido sus consecuencias, cualesquiera los detalles, y no existe ni un solo venezolano que todos y cada uno de los días imagine que eso le puede pasar y haya repasado por su mente de qué manera reaccionar. Hace un tiempo era muy remoto imaginarse que uno o su entono cercano pudiera ser víctima del crimen, ya nuestra disposición mental no es si pudiera ocurrir, sino especular como hemos de reaccionar cuando eso ocurra. Créanme, los venezolanos podemos hablar mucho, y algunos más que otros pueden inventar cosas, pero la situación es así de grave, al parecer los únicos que a regañadientes dicen los contrario no hacen más que defender regímenes totalitarios y cleptocráticos, pero esas son otras reflexiones que por ahora dejemos a un lado. Si, la situación es grave, no en vano nuestra situación económica ha sido señalada como la más miserable a nivel mundial.

Hoy fue simplemente un teléfono celular, y que como aparato no vale nada y a pesar de las dificultades de conseguir otro, uno puede arreglárselas y buscar otro sencillo, que dicho sea de paso el mío era del más económico “para que si me lo robasen no perder tanto”; es más, la información que allí se encontraba contaba con respaldo, por lo que no será mayor complicación. Pero como definir esa interna sensación, que por más de indescriptible sabemos que todo venezolano la tiene pero no encuentra las palabras exactas para describirla, decepción, tristeza, desolación, incluso odio, repulsión, desesperanza, resignación, desilusión, hay quienes incluso hasta culpa han sentido por atreverse a salir tarde de sus trabajos a o salir con amistades, y luego de ser víctimas señalan que sienten pesar por no haber podido prever la situación. Culpa, si, culpa.

Para mí hoy, fue un teléfono, en algún momento compraré otro, antes fue una computadora, instrumentos de trabajo, pude comprar otra, antes de eso un dinero, antes un vehículo, que no se pudo recuperar, incluso uno pierde memoria de lo que ha sido arrebatado de manos de la delincuencia.

Que podemos decirle a aquellos que han perdido un ser querido, su pareja, sus padres, sus hijos, niños cuya única culpa fue la de nacer en esta tierra de gracia y estar jugando en el patio de la casa en el preciso momento que a cientos de metros existe una balacera en una zona de paz. el abuelo que pasó toda su vida útil cotizando a un seguro social y cuando su pensión no alcanza para absolutamente nada, entiendan los que no vivan en Venezuela, la pensión de vejez es materialmente de 15 dólares al mes. que un paciente de cualquier enfermedad, CUALQUIERA, no consiga, ni en hospitales, ni en farmacias, ni en clínicas, el más sencillo tratamiento, es más, no es posible adquirir papel higiénico de libre manera. Alimentos?. es una escena cada día más normal, el de personas hurgando en la basura para poder comer cualquier cosa. ¿Qué tiene que ver todo esto con el robo de un teléfono celular, el mío de esta mañana?, todo, todo tiene que ver, no es el mío, es el de Pancho, es el del señor que vio todo y dice ¡Que problema!, la naturalidad de las autoridades, la negación de los políticos, la aceptación de la población, el saber que bueno, veré como resuelvo, y hemos desviado la atención de lo importante, y es que todos, absolutamente todo se encuentra relacionado.

Lo más desmoralizante del robo, de las carestías que tenemos, de la dirección hacia la hambruna inminente, la exacerbación de la violencia, la inseguridad jurídica, es nuestra callada y perenne aceptación, el agachar la cabeza y no reclamar con la energía que amerita a los culpables y que no son otros que aquellos que empujaron al Estado a eso que llaman socialismo del siglo XXI, que no es más que un sistema cleptocrático y totalitario.

No me pondré a desarrollar como hago en mis reflexiones de filosofía política la teoría de los orígenes del Estados, sus fines, sus mecanismos, el derecho constitucional o la vigencia del Estado de derecho, pero algo si puedo decir, que esto, la República Bolivariana de Venezuela de hoy no es lo que debemos entender como modelo de Estado de derecho, muy lejos estamos de poder llamar esto un Estado de derecho, esto no son más que cosas inconstitucionales y que en consecuencia todos los demás flagelos como la criminalidad, la devaluación económica y hasta las más extintas enfermedades han vuelto.

Las cosas hay que decirlas, y hacerlo con claridad, Venezuela jamás pasó al siglo XXI, es más desde el propio mes de enero de 2000, técnicamente lo puedo precisar unos cuantos meses antes, Venezuela retrocedió al siglo XIX, ni siquiera a sus finales, sino a sus principios.

La verdad es que vivimos en una sociedad tribal, barbárica, plagada de los que una vez llamé como los caudillos 2.0, y tiranos 3.0, que en base a engaños, y sofismas, plagados de falacias y eufemismos en sus discursos no han hecho más que expoliar y robar, y lo peor es que no son los que roban y atrancan celulares, computadoras o vehículos, son los de peor calidad, los más detestables ladrones y secuestradores, esos que roban sueños, ilusiones y vidas, son los secuestradores de la felicidad, de la moral y de la paz, los asesinos de la dignidad.

Siguen las reflexiones. ¿Qué hacemos?, yo?, me compro, o veo como hago para comprar otro celular. Aja, los ladrones seguirán allí robando, haciendo lo que les dé la gana. No estoy hablando de los que nos robaron los teléfonos, sino de aquellos que a todos nos han robado el país, los que nos secuestraron la patria y nos la muestran golpeada, amordazada y maniatada, y a modo de burla y desafío dicen que allí la tiene bajo su cautiverio ¿Qué hacemos con esos criminales? con esos secuestradores.

Pues comparto con ustedes que muy lejos a como parece, los secuestradores no son muchos, pero la técnica que han venido utilizando y hasta ahora les ha funcionado es la de hacer creer a nosotros, los secuestrados, que tenemos al lado otro secuestradores, es más, han hecho creer a muchos secuestrados que no son tales, por lo que mediante dádivas y privilegios, por una parte, o intencionalmente generando necesidades, por otra, artificialmente han creado un entramado de corrupción, genuflexión y seguimiento ciego a los secuestradores. Un síndrome de Estocolmo nacional frente al régimen, y así es como se entiende que todos nuestros allegados en todos los poderes públicos secuestrados a pesar de pasar las mismas penurias que padecemos todos, entre ellas las de ser víctimas de la criminalidad, manifiesten que esto es todo un absurdo.

Y cómo se hace para ayudar, porque efectivamente es eso, una ayuda,  a esos que aun sufren del síndrome de Estocolmo general frente a este absurdo que es el socialismo del siglo XXI, simplemente mostrándoles la realidad de la pauperización actual y que ya no es de simplemente ver comparativamente a otras sociedades, sino respecto de nosotros mismos hace 17 años, esos mismos 17 años que nos han robado de fantasías y de ilusiones, son 17 que hemos estado secuestrados.

Leía hace poco unas palabras de Fernando Sabater que profiriera en unas conferencias en el año 2005 sobre conciencia, ciudadanía y corrupción, en las que expresaba:

 “una sociedad ignorante es una sociedad en la cual la democracia va a funcionar de una ¡manera muy mala; una sociedad ignorante buscará caudillos y una sociedad educada buscará líderes, entonces el problema del caudillismo no  es más que un problema de la generalización. ¿Cuáles son los deseos de la ignorancia?, el caudillo,….
(…) “…No  vamos a decir, “vamos a ver que hacen los políticos”; y a ver, ¿Qué hace usted? ¿Qué hacemos los demás también? … los seres libres no se preguntan qué va a pasar, sino qué vamos a hacer, y lo que hay que preguntarnos es qué vamos a hacer frente a esas condiciones…  “

Me pregunto ahora yo, ¿Qué vamos a hacer?, ¿Qué voy a hacer?. pues mientras pueda, y quiera, que es mucho, quedarme aquí, en Venezuela, en Caracas, aprendiendo y combatiendo, enseñando y luchando, ayudando y ser la voz de muchos secuestrados que cuando leen mis reflexiones se solidarizan con ellas y me dicen que no pueden aún abiertamente expresarse, que el secuestrador al darse cuenta que los efectos del síndrome de Estocolmo se están disipando arrecian las amarras y mordazas, pero saben que la liberación llegará.


Qué hacer?. Pues como entenderán, ya drené un poco la frustración de ser nuevamente víctima de lo que han tratado de vendernos como patria pero que no es y no me queda otra que ir a procurarme un telefonito, por lo que si alguno me facilita uno será agradecida su atención.