domingo, 31 de marzo de 2019

La infidelidad y sus efectos jurídicos, sociales, políticos y morales.

Probablemente debido al cambio forzoso e involuntario impuesto por las condiciones de miseria generadas por la tiranía y el socialismo de hábitos de las horas de llegar a casa y hasta de dormir, como muchas otras madrugadas me despierto con alguna idea recurrentemente en la cabeza de la que me llama la atención reflexionar y escribir, está vez sobre la idea de la fidelidad, su alcance y efectos.

Antes de proceder a su desarrollo,  procedí a elaborar una pequeña lista de los diversos puntos sobre los cuales creía debía desarrollar algunas nociones antes de pasar a mayores profundidades, lista que a medida que anotaba un aspecto me venía a la mente otro automáticamente, así que la lista fue creciendo.

El hecho es que la lista se extendió de modo tal que lo que pensé que podía ser un breve artículo de ligera redacción iba a terminar siendo case que un trabajo de investigación, es por lo que cuando ya tenía algunas de las líneas que le pensaba que iba a desarrollar, además de forzado por un nuevo apagón que ponía en riesgo el las reflexiones en ciernes ante la muy baja carga de batería del teléfono en el que escribía, se me ocurrió que en vez de yo expusiera mis pensamientos sobre el tema en sus diferentes subtítulos, simplemente transmitiera parte de la lista y cada lector para su propia reflexión individual, analizase conforme sus propias creencias y sentimientos este no fácil tema, lo que además se hace mucho más interesante al poder aportar casa uno de nosotros nuevos elementos en la lista.

Entonces sin mayores formalidades, aquí los temas que pretendía abordar y que como se podrá observar, al final, como muchas cosas en la vida, nos son más que ideas, que nuevamente, sobre las mismas, cada quien es libre de tomarlas como quiera, aquí están:

La infidelidad y la fidelidad.

La idea de fidelidad y exclusividad.

La idea de fidelidad y lealtad.

La idea de fidelidad y costumbre.

La idea de fidelidad y compromiso.

La idea de fidelidad y naturaleza.

La idea de fidelidad y religión.

La idea de fidelidad y la moral.

la idea de fidelidad y la idea del amor.

La idea de fidelidad y el sexo.

la idea de fidelidad y amistad.

La idea de fidelidad y noviazgo.

La idea de fidelidad y matrimonio.

La idea de fidelidad y las de monogamia, poligamia, agamia y poliamor.

La idea de fidelidad y la vejez.

La idea de fidelidad y soltería.

La idea de fidelidad y la idea de familia.

La idea de fidelidad y la paternidad.

La idea de fidelidad frente al deseo de cumplir proyectos personales individuales.

La idea de fidelidad y la libertad de elección.

La idea de fidelidad y el derecho.

La idea de fidelidad y la libertad de asociación.

La idea de fidelidad y la idea de Estado.

La idea de fidelidad y la política.

La idea de fidelidad y la democracia.

Hasta aquí la lista muy resumida de algunos de los aspectos que creo que deben ser abordados antes de proferir alguna mayor opinión, y menos aún juicios y valoraciones que por lo general son básicas y banales, además de reduccionistas sobre el tema de la fidelidad, o en todo caso de la fidelidad, pero en fin, la profundidad o banalidad, importancia, transcendencia, y demás aspectos son de la apreciación personal de cada uno y es en tal sentido que nuevamente la invitación a ser críticos y no dejarse imponer ideas ajenas, menos si es basada por autoridad y sin el pensamiento y reflexiones previas.






sábado, 30 de marzo de 2019

Como "dialogar" con un imbécil

Sea en el entorno familiar, desde el más cercano al más distendido, de parejas, en asuntos de trabajo o de vecindad, de amistades longevas o recientes, permanentes o circunstanciales, discusiones de contención política o social, en todo ámbito siempre habrá un imbécil, o como quiera que denominemos a estos personajes, idiotas, estúpidos, necios, igualmente los aduladores y hasta las más particulares menciones propias de cada sociedad, lo cierto es que en su misión y ejercicio de su obra no existe  tiempo libre y se perfeccionan cada vez más con su misión, y es que desde el inicio de la humanidad hasta el final de los tiempos siempre ha habido y siempre habrá un necio.

Cuantas habrán sido las discusiones entre padres e hijos, amigos o simples conocidos, por imbecilidad de uno, o imbecilidad compartida, entre los padres entre sí, del que cada quien achaca la imbecilidad al otro, su determinación es una tarea imposible de acometer.

Con el arribo de las nuevas tecnologías y redes sociales, la relación y discusión ha alcanzado niveles nunca antes imaginados, ahora cualquier estúpido puede en su legítimo ejercicio de serlo y manifestar abiertamente el derecho a la libertad de expresión por cualquier medio divulgar el producto de su idiotez, lanzando cualquier personal conclusión que siempre la hará ver cómo producto de un elevado estudio o erudición providencial, ante lo cual, también en el genuino ejercicio del mismo derecho pueden quienes quieran sustentar su posición o por el contrario rebatirla, expresar con similar vehemencia sus pareceres.

En la Venezuela de hoy, en la que se genera a través de la crisis no solo política, social, económica, política y a la que ha de agregarse la idea de crisis del la razón, la inteligencia y la sindéresis, encontramos cientos, miles de situaciones que son perfectos ejemplos de discusiones, conversaciones, "diálogos" con estos personajes, con estos idiotas, con estos estúpidos.

Pero ¿ cómo hemos de tratar, de "dialogar" con estos imbéciles? Esta es una tarea a la que si bien no ha sido formalmente, si le he dedicado alguna mediana intención.

Me ha llamado la atención una frase que a pesar de no existir evidencia concluyente se le ha atribuido a Mark Twain y que más o menos reza:

"nunca discutas con un idiota, ya que te arrastrará a su nivel y te vencerá por su experiencia"

Se refirió que no existe prueba definitiva de su autoría, pero lo que si es cierto y demostrable es que sobre el tratamiento para con los necios, entendiendo esta voz extendida a toda clase de estúpidos, imbéciles, idiotas, y cualquier otra denominación, es que uno de los más importantes y más difundidos textos, principalmente en la cultura occidental, ya desde hace siglos nos da algunas pistas de como tratar a estos personajes, nos referimos a la propia biblia en el antiguo testamento, específicamente en los Proverbios del Rey Salomón y que señala entre otras cosas: (Tomados de Proverbios 26).

Como no conviene la nieve en el verano, ni la lluvia en la siega. Así no conviene al necio la honra”.
...

El látigo para el caballo, el cabestro para el asno, y la vara para la espalda del necio”.

Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, Para que no seas tú también como él”.

Responde al necio como merece su necedad, Para que no se estime sabio en su propia opinión”.

Así pues que tenemos ya algunas luces de como acometer una eventual discusión o ”diálogo" con un imbécil, siendo la conclusión más plausible que la de no prestarse a entrar en una situación de argumentación circular que en nada contribuya, no solo a superar el diferendo existente, sea éste espontáneo o inducido, a veces creado por los que creemos imbéciles, sino para lograr estadios superiores de conciencia y razón individual del mayor número de personas posibles, algo así como un proceso de desimbecilización.

En lo personal, el aprendizaje que saco de estas reflexiones es que, uno si bien tiene alguna obligación de tratar de ayudar a las personas en condición de idiotez, ello debe hacerse siempre que las mismas deseen hacerlo y salir de su profundo mar de desconocimiento y tribalidad, y jamás se deberá insistir al punto de verse afectado por la necedad ajena en el sentido de que las actuaciones de sus actores se exterioricen de modo tal que pongan en riesgo nuestra integridad, ya que el legítimo derecho al ejercicio activo de la estupidez no debe acarrear consecuencias o efecto alguno para los terceros, por tal razón el grave peligro de que los imbéciles ocupen posiciones públicas que comprometan la sanidad de otros.


Pero en fin, esta es solo mi opinión y cada quien podrá pensar, creer y actuar como a bien tenga, y a pesar de que mucho apreciaría tu opinión sobre todo lo que aquí expongo, también he de entender que no lo hagas, ya que muchas son las probabilidades de que el necio sea yo.

jueves, 28 de marzo de 2019

La soltería como limitación

Hace poco tiempo para un asunto sobre nacionalidad y ciudadanía, revisaba unos apuntes de derecho romano y el tratamiento del estado civil, cuando inevitablemente recordé una vez que alguien me increpó, casi que como una suerte de reclamo, de queja, o tal vez insulto, aún sigo sin entender, que yo deseaba ser soltero toda la vida, como si tal condición constituyese una situación deplorable, una suerte de minusvalía personal que los seres humanos han de superar y que sin lo cual no seríamos más que seres incompletos.
A esa queja se le sumó, no sé si la recomendación o reprimenda de que si era así, siguiera con ese estilo de vida sin compromisos ni responsabilidades, como si te tales atributos fueran ajenos de las personas solteras, ante lo que respondí casi de manera automática, ya que la reflexión que sobre ese tema son ya algunas décadas de estudio, que yo ni siquiera era ni me consideraba soltero, que soy tan libre que la soltería incluso es una limitación. Imagino que aún seguirán intentando comprender que quise expresar, aquí algunas ideas, que como siempre, existe total libertad de aceptarlas o no, es más, mi recomendación es que no lo hagan.
Resulta que cuando se hace referencia al estado civil de las personas, suele pensarse que el mismo es el de ser una persona soltera, casada, divorciada o viuda, hay quienes llevan la clasificación a un mayor detalle como el de separado, de cuerpo o de bienes, o incluso el de concubino, y no faltará quién querrá incluir el de noviazgo y por qué no, el de "es complicado" que hasta inconvenientes ha traído en nuevos foros de intercambio humano como lo son las redes sociales y en particular Facebook, pero en fin.
Lo importante aquí es tener en cuenta que la idea de estado civil en su concepción más amplia y lata la constituye las condiciones particulares de una persona y de la cual derivan determinadas consecuencias, esencialmente jurídicas, es decir, básicamente frente a los Estados.
De esta manera, tenemos entonces que conforma parte del estado civil de una persona si es mayor o menor de edad, ello en cuanto a si ostenta la capacidad necesaria o no para celebrar negocios jurídicos, en especial si exceden las facultades de libre administración, así como de si esta sometido a interdicción o tutela.
Forma también parte del estado civil la condición de nacional o extranjero, es decir, la situación de la persona determinada respecto de la ciudadanía, ya que de ello pueden resultar consecuencias como las de participación activa o pasiva en procesos electorales, así como también efectos tributarios, que sobre esto último, tiene también injerencia, el domicilio y residencia de la persona, que también tienen directa relación con el estado civil y la jurisdicción que eventualmente esté llamada a conocer cualquier asunto relacionado con dicha persona.
Más especificamente respecto del estado civil en cuanto a la relación con el matrimonio como instituto del derecho de familias, son múltiples las discusiones doctrinarias en cuanto a la determinación de cuales son los distintos estados civiles ya que hay quienes lo circunscriben al de soltero, casado, divorciado y viudo, considerando que la inclusión de otros sería una excentricidad, cuando la realidad es que en efecto hay otras condiciones que afectan la situación jurídica de la persona como lo es que esté separada de cuerpo y bienes, o solamente de bienes, en la que no podría contraer nuevas nupcias pero no existe patrimonio común, o casado bajo régimen de capitulación de bienes, en la que tampoco existe comunidad y en consecuencia no se necesita para la enajenación de bienes autorización del cónyuge, o la de concubino, que por la presunción de comunidad de bienes, lo que es una total aberración, no podría enajenar los mismos pero si contraer matrimonio con otra persona distinta a su concubino, aunque ello le traiga como consecuencia interesantes efectos meta jurídicos, y así como los señalados, bien pueden referirse decenas de situaciones y que como profesional del derecho he tenido la oportunidad de analizar, el hecho es que la dinámica de las relaciones interpersonales, como ocurre con muchos hechos sociales, no pueden ser siempre enmarcados en categorías estándar, y esto no solo en cuanto a su apreciación jurídica y lo que los códigos civiles y otras normas, sino en nuestra general apreciación de estas relaciones y que transcienden el "papelito" del matrimonio.
En el plano eminentemente jurídico, considero, pese a ir en contra vía a gran parte de la doctrina, y hasta de la legislación, que existe lato sensu solo dos estados civiles respecto de la institución del matrimonio, la de "casado" que es la que principalmente conlleva esas "condiciones" (limitaciones) y la de "no casado", es decir, la de "soltero" en sentido lato, y de esta a su vez, stricto sensu, las diferentes clasificaciones que en la realidad social se verifiquen, pero que en definitiva se presentan como múltiples formas de "no casado", o "no condicionado" o "no limitado" y en tal sentido, la total libertad para celebrar más que negocios jurídicos, la libre interrelación personal con otros, ello pese a que el ordenamiento jurídico pueda atribuir consecuencias específicas en materia de comunidad, vocación hereditaria, deber de asistencia, nacionalidad y otras, muchas de las cuales no lo son sino a modo presuntivo o como ficción jurídica.
Más allá de lo eminentemente jurídico, el tema de los estados civiles respecto de la idea de matrimonio, no ya como "el papelito" sino respecto de la idea de convivencia y vida en común como situación meta jurídica, podemos destacar también esas dos grandes divisiones, la de "soltero" y la de "no soltero" que es equivalente a la de "casado" con el "papelito", algo que se identifica más con la concepción de la "gamia" es decir de ese vínculo entre los partícipes de la relación, sin discriminación de sexo (eufemísticamente y estratagémicamente mcuhas veces señalada como ideología de género)  o número de agentes (asunto que abre nuevas reflexiones pero que escapan de estas lineas).
Pero que ocurre cuando la vida de una persona, su apreciación del mundo y del intercambio social se considera ajeno a esa institución jurídicadel matrimonio, así como de la social o natural, en la que más bien se identifica con la propuesta de la "agamia" (no obstante múltiples observaciones y críticas a tal propuesta) ¿Sería válida la categorización de soltero? Y peor aún,  la de ser considerada la soltería como una fase inconclusa del desarrollo humano, pues creo que no, por el contrario, pudiera pensarse que ello sería producto de pensamientos tribales y eriales que ven en la institución del matrimonio un ideal a alcanzar sin el cual las personas estarían incompletas, o como pudiera pensarse, que el sostenimiento en tal condición de soltería revelaría signos de inmadurez, irresponsabilidad y falta de compromiso. Mi invitación a quienes creen así a revisar si se mueven por pensamientos más que atávicos, siguiendo constructos hoy en día estériles y hasta contraproducentes. Pero otra vez, mi recomendación inicial es la de no creer absolutamente nada de lo que diga y que cada quien de manera crítica piense lo que desee, en definitiva toso esto es un tema de libertad y más allá.
Son muchas las reflexiones que derivan de las ya expuestas y es difícil no caer en la tentación de abrir temas como el de la paternidad en soltería, el de si existe una sobrevaloración de la idea de familia y su utilización para fracturar la sociedad democrática y libre, la manipulación del concepto de matrimonio con fines de control social y si debe ser considerado un fin en sí mismo o solo en una concepción instrumental, la vocación hereditaria, la nacionalidad (el asunto de los pasaportes) crianza de los hijos en domicilios y jurisdicciones diferentes, diferencia de religiones y culturas, permisos de viajes, indebida e ilegítima injerencia del Estado en materia de "familia" arguyendo el tan cacareado "orden público" , así como su relación con el pensamiento liberal, libertario, conservador, socialista o su eufemistico "progresismo" y así muchos temas; y que decir de su relación con el amor, expresión y sentimiento de los que todo el mundo dice saber pero que pocos han estudiado y reflexionado a profundidad. No caeremos en esa tentación, baste con señalar que ante una categorización  respecto del matrimonio entre solteros y no solteros, para quienes no creemos ciegamente en el instituto y somos críticos, el solo hecho  de pretender ser enmarcado esas etiquetas ya es una limitación a la libertad en todas sus dimensiones, en especial al libre desenvolvimiento de la personalidad y a la libertad de asociación.
Ahora bien, ¿cómo se denomina esa situación? Aún no he dado con un nombre específico, pero tomando en cuenta que este es un tema que transciende lo jurídico, es decir, meta jurídico, pero que también trasciende la idea de madurez y  de capacidad de compromiso, (que dicho sea de paso no son tales  y son involuntariamente impuestos), así como también la concepción más amplia de libertad, algo así como meta libertad, me conformo con referirla como meta soltería...
Estado civil: meta soltero. Meta libre.
¿Qué opinan?

domingo, 3 de marzo de 2019

Venezuela en el último lugar en Índice sobre estado de derecho.



Recientemente se publicó el índice elaborado por el “World Justice Project” -El Proyecto de Justicia Mundial- en el que somete a investigación y examen la vigencia del Estado de derecho en 126 países, resultando el último de ellos para Venezuela.

El profesor de derecho procesal constitucional Roberto Hung Cavalieri, quien ha desarrollado como cátedra materias no impartidas tradicionalmente en el pensum del estudio del derecho como lo son  seguridad jurídica, estado de derecho y debido proceso, comentó que participó en levantamiento de la información requerida por el sistema de evaluación, que tal como señala el organismo promotor de la investigación se analizaron cerca de 120.000 casos o situaciones y se contó con la colaboración de 3.800 expertos en diferentes áreas evaluadas y que abarcan ocho factores fundamentales como (i) limitación de los poderes públicos, (ii) Corrupción; (iii) gobernanza abierta o libre; (iv) Derechos Fundamentales, (v) Seguridad y orden, (vi) cumplimiento regulatorio, (vii) Justicia Civil y (viii) Justicia criminal.

Refiere el profesional que si bien la situación venezolana de falta de institucionalidad es de una gravedad nunca antes observada, en ocasiones siquiera la presentación de último lugar en el índice refleja la realidad material ya que para quienes padecen directamente la falta de estado de derecho, el coexistir en un estado dual, un estado fallido, un estado kenomático, son solo precisiones teóricas, mientras literalmente hay quienes deben alimentarse de la basura para poder sobrevivir, y como este episodio de miseria son los cientos que día a día la realidad práctica nos muestras y cínicamente muchos niegan.

Expone como ejemplos como la función jurisdiccional, el poder judicial, no solo en materia penal incurre en graves violaciones de derecho humanos, que señala no se agotan en restricciones arbitrarias y daños a la integridad física, sino en causas de contenido civil como la de protección de la propiedad ante expolios, tanto de privados como del régimen, o la de conceptos laborales como la de trabajadores de VIASA que a 22 años del cese de operaciones no han sido satisfechas sus acreencias.

Como aspecto curioso destaca que los 5 países con mejor índice son Dinamarca, Noruega, Finlandia, Suecia y Holanda. De Latinoamérica se encuentran Uruguay, Costa Rica y Chile en las posiciones 23, 24 y 25, mientras que los 5 peores fueron Mauritania, Afganistán, Congo, Camboya y Venezuela, que además resultó en una de la evaluaciones el país más autoritario.

En informe en su totalidad puede descargarse en su página web  : www.worldjusticeproject.org/rule-of-law-index
tanto el informe general como las conclusiones de cada país.

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