jueves, 27 de octubre de 2016

Dialogo en el infierno entre Bolívar y Miranda.


Hace unos días, conseguí en internet el texto en castellano de una espectacular obra que data de mediados del siglo XIX, específicamente de 1864, Maurice Joly denominada “diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Monstesquieu o la política del siglo XIX”.


El dialogo transcurre entre los pensadores en torno a la dificultad, por no decir imposibilidad por parte de regímenes absolutistas y tiránicos de asumir el poder en los Estados constitucionales que surgieran luego de los movimientos revolucionarios de finales del siglo XVIII y mediados del XIX,  posición de Monstesquieu que la sostiene ante la rigidez de las constituciones y el control del poder, especialmente ante las instituciones propias de la democracias como la separación de los poderes, las funciones de los representantes y el senado, la administración de justicia, la libertad de prensa, las elecciones, entre otros, afirmando el filósofo que tales ideas expresadas por Maquiavelo en El Príncipe, no tenían cabida es esos nuevos estados de la manera como se dieron cuando el florentino escribiese su obra.

Por su parte, Maquiavelo no hace más que deconstruir una a una las supuestas fortalezas del constitucionalismo en esos estados constitucionales, en esas repúblicas, señalando que para instaurar su hipotética monarquía absoluta al buen estilo de El Príncipe, lejos de atacar violentamente las instituciones constitucionales, ello lo hará interviniéndolas y poniéndolas a su favor, así hace con la separación de poderes, el senado, la administración de justicia, la libertad de prensa, y así hasta hacerse del poder absoluto.

También habla de la creación de una oposición ficticia y controlada, el populismo, abuso de la prensa oficial, jueces sumisos al poder, presupuesto del estado sin controles, así muchas otras antiguas prácticas, pero no por ello extinguidas.

Esta obra fue escrita en un contexto histórico en el que Napoleón III da un golpe de Estado para perpetuarse en el poder, como suele ocurrir con aquellos regímenes totalitarios que dan el golpe desde el mismo poder, como se ha podido observar no solo desde mediados del Siglo XIX, sino que lo observamos recientemente tanto en el siglo XX como en el XXI, cuando los regímenes tiránicos hace uso del derecho para sus tropelías.

Sobre Napoleón III y su golpe de Estado dediqué algunas líneas en:
Existen en internet también unos cuantos videos para tener una idea general antes de la lectura de la obra:
https://www.youtube.com/watch?v=MO-z459fAHg (lectura completa / audio libro)

Al leer esta obra me imaginaba como sería un diálogo entre Bolívar y Miranda en la orilla del Aqueronte esperando el transporte, con sus correspondientes óbolos para pagar el pasaje.

Me imagino algo así como, Miranda sentado leyendo “El Espíritu de la leyes”, cuando siente presencia de alguien quien lo observa, igual 5 minutos que un siglo, levanta la mirada y allí está Simón.

Me imagino también su apacible voz, resiliente, sin rencor alguno por lo que vivió y padeció desde de julio de 1812 hasta julio de 1816, pero sí de manera firme.

Miranda: Simón José Antonio, aquí estas, aquí estamos, de qué sirvió todo? qué logramos? qué dejamos? que nos pasó? qué nos pasará? Hemos dejado nuestras ideas y nuestros, para que usen y abusen de ellos, hasta tu tumba y restos mortales los han profanado, así las cosas buen puedo decir que afortunadamente mis restos no pudieron ser hallados y simplemente pude transcender.

Qué le pasó al joven Bolívar que conocí en Londres en 1810, que abría los ojos emocionado a la idea de la Colombeia, nombre original, el que me invitó e insistió a salvar la patria y a redactar la primera Constitución. El que poco despues perdió la Plaza de Puerto Cabello y siquiera se dignó a mencionarlo luego; el que a media noche veía como me llevaban esa madrugada de los últimos días de julio 1812

Qué pasó con la Constitución de 1819 y luego aquella de 1826 que redactaste e impusiste al Alto Perú, luego llamado en tu nombre Bolivia, constitución que se pretendía imponer en Colombia, en la Colombeia que imaginé, y que tantas disputas entre partidos creó? que pasará?, que ha pasado en nuestra patria en luego de cien, de doscientos años?

Imagino la respuesta y el inicio del dialogo:

Bolívar: Sebastián Francisco, así es, como tuve oportunidad de advertir a Flores antes de partir, al parecer aramos, aré en el mar…

En el Hades, sin tiempo y sin espacio, muchos son los diálogos que han podido sostener nuestros interlocutores, y muchos otros personajes desde 1816 hasta el 2016 que han podido unirse, achacándose culpas y responsabilidades, así como cada cien años se sigue abusando de sus nombre e ideas, estando presentes allí en el infierno muchos de los violadores de sus ideas y legados.

¿Cómo será ese dialogo en el infierno?

Debe ser interesante escuchar a Bolívar, Miranda, Maquiavelo y Monstequieu, así como muchos otros invitados, hablar de tiranías y dictaduras amparadas por las propias constituciones, Maquiavelo lo vio posible, otros luego lo han puesto en práctica.

Los invito a seguir recreando ustedes mismos los diálogos en el infierno.  

Sobre la imagen:
Qué ironía no? Si hay alguna situación que pueda asemejarse a un encuentro entre Bolívar y Miranda en el Hades, es que dos satélites en el espacio lleven sus nombres, así como presentarlos como dialogando cuando bien sabemos las circunstancia de su últimos encuentro. Otra manipulación más de nuestra historia.
Foto tomada de:


"Panta rei kay auden menei" Entre lo que entristece y alegra a la vez.



La vida es una eterna paradoja, es así, ha sido así, y será así, y hay que aprender a vivir con ello. no significa que como la historia y la sociedad es paradójica, no debemos analizar, estudiar y razonar los aspectos de nuestra vida, y dejar que eso que muchos suelen llamar “destino” haga de las suyas, tampoco podemos pretender que con nuestra tozudez, por más que nos esforcemos podamos cambiar las cosas hacia algo que no es connatural a su esencia, por más que nos esforcemos, tengamos las mejores intenciones, preparación, deseo e ímpetu, lo dice la cultura popular, no podemos esperar una sámara de un peral, o lo que es igual, una pera de un olmo, menos de un horno, como alguien una vez dijo.

Hay momentos en la humanidad, en las sociedades, en cada persona en particular, que atraviesa por situaciones especialmente paradójicas, en las que se ponen a prueba nuestras creencias, experiencias, deseos, preparación, no solo académica, sino de vida en general, creándose problemas, no, mejor llamarlos conflictos; tampoco, más adecuado sería referirlos como “reflexiones” existenciales. Entonces, tanto las reflexiones en sí mismas, los hechos, experiencias, sujetos, circunstancias y situaciones que las provocan, y claro está las opiniones, decisiones tomadas y sus consecuencias, bien son las que pueden devenir en problemas o conflictos, o por el contrario apartarnos de ellos.

Estos últimos años, en general para todos los venezolanos y allegados, vivamos en el territorio nacional o no, han sido de especial importancia, no solo los últimos menes, los últimos tres años, cinco, diez, dieciocho, treinta o cuarenta y cuatro años, hemos visto pasar nuestra vida y la de nuestro país por muchos cambios y experiencias, unas para bien y otras para mal, así es como es natural de las paradojas.

Muchos nos hemos casado, divorciado, enviudado, volver a intentar relaciones, se ha emprendido, se ha fracasado, se ha emprendido otra vez, y vuelto a fallar. Logrado metas económicas y perdido parte importante de nuestro patrimonio, nacional como personal, material como moral, hemos reído y hemos llorado. Tenemos alegrías y tenemos tristezas, muchas de las veces el mismo hecho que nos entristece nos alegra, y muchas veces no comprendemos eso, no sabemos si es bueno o es malo, tal vez es simplemente moralmente neutro, lo importante aquí es saber que sacamos cada uno de nosotros como individuos.

Somos víctimas de un atraco,  nos entristece la situación general de criminalidad que no es más que producto natural de regímenes totalitarios que han atendido políticas públicas de seguridad ciudadana, pero estamos felices y celebramos que no nos mataron. Le preguntan a una madre por sus hijos, su hija, sus nietos, y lamenta que no estén padeciendo lo que todos padecemos en esta diaria locura. Los padres están felices por tener a sus hijos afuera pero a la vez tristes por ello, paradojas, paradojas.

Una persona tiene en su ser el ideal de pareja con la que quiere compartir y cuando se le presenta en la vida, no lo sabe valorar, o bien lo valora pero es entonces la otra que no lo ve así, o simplemente al tener lecturas distintas sobre aspectos de las relaciones, se viven momentos paradójicos de plena alegría y plena tristeza, como tales son los casos de tener separarse pese al gran amor que exista porque la convivencia hace que surjan circunstancias complejas. Algo así como aquellos amores de juventud que llegado el momento de partir, como aquellos de estudiantes en el extranjero, o de padres que tienen volver a sus ciudades y países llevando consigo a sus hijos enamorados; los amores de universitarios que luego de graduación la vida laboral poco a poco ocupando las horas de otra ocio juvenil, y otra nueva paradoja, las horas, los días, los años, con el tiempo pasan cada vez más rápido; algunos aseguran que el último segundo dura toda la vida, no quiero saberlo aún, ya el tiempo llegará.

Todo, todo es cíclico, tanto las sociedades como nuestras vidas, y como ciclos que son, empiezan y terminan, se unen y entrelazan con otros ciclos, conforman sistemas de ciclos. También pudiéramos creer, sentir, y hasta pensar que pueden reabrirse o reiniciarse. ¿Cuántas veces no se puede empezar otra vez lo que se abandonó?, el trabajo, la tarea, la pintura, la canción?,  empezar nuevas relaciones, nuevos ciclos, nuevas parejas, otras ciudades, otros países, otros amigos, pero más importante, otro yo.

Nunca un ciclo es igual a otro, ni una relación es igual a otra, ni siquiera aunque la conformen las mismas personas, no somos los mismos ayer y hoy, no lo eres tú, no lo soy yo, no lo es nadie, lo importante aquí, lo esencial, lo que hemos de apuntar, es que el hoy que nosotros somos, sea mejor que el que ayer fuimos, personal e individual, social o colectivamente, refería Heráclito de Éfeso que nadie podía bañarse el mismo río dos veces, porque todo cambia, todo fluye, nada permanece, ni las aguas del río son las mismas ni tampoco lo es la misma persona, bien podríamos afirmar que más puede cambiar una persona de un día para otro que las aguas del río, y hay que ver cuánta agua puede correr en algunos años bajo nuestros puentes, ergo...

Hoy  unos ciclos se cierran, sociales, políticos, económicos, profesionales, laborales, personales, otros nuevos se abren, sus actores podrán ser los mismos, o tal vez no, viejos actores, nuevos actores, otros escenarios, otros libretos. Ciclos que entristecen y a la vez alegran ya que no puede negarse que pasan a ser parte de uno mismo. Luego, nuevamente se cerrarán y abrirán otros, tal vez los mismos agentes pero más perfeccionados, aquí lo que importa es la conciencia de que todo evoluciona y cambia, en nosotros está que sea para mejor.

Panta rei kay auden menei”…

Para Gaby.
Hemos sido tanto agua como puentes... y mucho más.


martes, 18 de octubre de 2016

Sobre las dictaduras bigotistas y la mediocridad de la población que permiten su instalación.




Ya bastante grave es que una sociedad se encuentre gobernada por quienes no tienen la más mínima idea de políticas públicas y la mayoría de quienes ejercen cargos que no son precisamente conocidos por alguna habilitad, credenciales o virtud, por el contrario, lo que al parecer les resulta más público y conocido son sus prácticas poco legítimas en toda actividad de las que se ha podido tener un mediano conocimiento, y si existe algún personero que pudiese tener mediana y hasta de alguna manera relevante preparación, cualquiera que sea, resulta empañada del más vil cinismo con el que la utiliza con fines totalitarios y destructivos.

Lo antes señalado viene a nuestra mente, provocándonos reflexiones de mucho interés al analizar la situación de la república de San Theodoros, con su régimen dictatorial bigotista y de culto a la personalidad, al buen estilo militarista borduriano, tiene 3487 coroneles y solo 49 cabos ¿cuántos generales tendrá?-

Menos mal que San Theodoros y el bigotismo son un país y una dictadura ficticios en latinoamerica como aquellos propios, no ficticios, sino muy reales, en la región a mediados y finales del siglo XX. 

Afortunadamente ya muchos países superaron esos regímenes totalitarios militaristas, de los que son propios el culto a la personalidad, pero lástima que contrariamente, algunos que no los padecieron de manera directa el siglo pasado, pudieran verse infestados por tales dictaduras neototalitarias del siglo XXI, lo que generalmente ocurre, y tienen lugar ante la mediocridad de su población media, valga la redundancia. Mediocridad generarizada que crea un ambiente apropiado para gestar los que podríamos llamar un neo bigotismo, que no en vano es muchas veces imbécil per se, (haga usted mismo un experimento, tome una lista de 10 personajes públicos y asígneles de 1 al 10 una puntuación basada en su imbecilidad), sino que constituye un fin esencial el de la imbecilización general del pueblo, la cual va permeando poco a poco, sin pausa, cada vez más intensa desde los sectores públicos hasta los privados más preparados. Los ejemplos abundan.

Sobre la mediocridad bien vale transcribir lo que el filósofo José Ortega y Gasset afirmaba:

Nótese que lo decisivo en la historia de un pueblo es el hombre medio. De lo que él sea depende el tono del cuerpo nacional. Con ello no quiero, ni mucho menos, negar a los individuos egregios, a las figuras excelsas, una intervención poderosa en los destinos de una raza. Sin ellos no habrá nada  que merezca la pena. Pero, cualquiera que sea su excelsitud y su perfección, no actuará históricamente sino en la medida que su ejemplo e influjo impregnen al hombre medio. ¡Qué le vamos a hacer¡ La historia es, sin remisión, el reino de lo mediocre. La Humanidad sólo tiene de mayúscula la hache con que la decoramos tipográficamente. La genialidad mayor se estrella contra la fuerza ilimitada de lo vulgar. El planeta está, al parecer, fabricado para que el hombre medio reine siempre. Por eso lo importante es que el nivel medio sea lo más elevado posible. Y lo que hace magnífico a los pueblos no es primariamente sus grandes hombres, sino la altura de los innumerables mediocres. Claro es que, a mi juicio, el nivel medio no se elevará sin la existencia de ejemplares superiores, modelos que atraigan hacia lo alto la inercia de las muchedumbres…"

Creo que no hay lugar a duda alguna, más nos hemos de preguntar: ¿Son los dirigentes actuales los más adecuados modelos? o ¿están tal vez en niveles más bajos que los mediocres? Ergo... Aquí algunas posibles respuestas a las situaciones aciagas que padecemos.

Nuevamente, sea usted amigo lector el que arribe a las propias conclusiones….

Interesante desde wikipedia y youtube.

Foto del régimen bigotista tomado de:




miércoles, 12 de octubre de 2016

Dictadura es Dictadura aunque se pretenda llamar con otro nombre. Con ocasión a la “cosa” que con pretendida forma de sentencia dictó la otra “cosa” que se dice llamar justicia.



Nuestro idioma es muy rico, existen palabras que sin ser rebuscadas ni desconocidas definen con suficiente claridad nuestros sentimientos, emociones, frustraciones, situaciones económicas y sociales, y claro está la forma de ejercer el poder, o podemos decir, imponer el poder.

Cómo puede llamarse a un régimen político, a un gobierno, que amparado en supuestas situaciones de emergencia, que no solo es generada por él mismo, bien por ineptitud o conveniencia, pretender “legislar”, o mejor expresado, “mandar” sin control o limitación alguna, especialmente por el órgano contralor por naturaleza como lo es el Poder Legislativo sea el Congreso o Asamblea Nacional, que es el que tiene mayor representación democrática.

Hemos sido testigos en la historia de casos extremos en los que quienes ejercen el control absoluto y totalitario, han pretendido mantenerse al margen de tal control, incluso pretendiendo que el presupuesto del Estado y su endeudamiento no se haga frente al legislativo, sino que bajo el pretexto de supuestas situaciones emergenciales de excepción, se considere que pueden actuar fuera del Estado de derecho.

Una situación como la anteriormente narrada, nos la recuerda el régimen del nacional socialismo que entre febrero y marzo de 1933, al margen del Reichstag, aniquiló la república de Weimar y creo lo que llamasen el tercer Reich, todo ello sustentado en leyes habilitantes y decretos de estados de excepción y emergencia.

Pues sí, nuestro idioma tiene un nombre para ello y es dictadura, las cosas hay que llamarlas por su nombre, dictadura. Cuando se está frente a una dictadura hay que llamarla así desde el momento que se verifica y no esperar que la misma sea superada para hacerlo, ya que ello puede hacer más difícil y frustrante su superación. Está en nosotros en abordar las circunstancias con la entereza que obliga y ha obligado a los ciudadanos a resistir a sus opresores, no en vano ello es un derecho humano consagrado desde el propio siglo XVIII.

Por su parte, los regímenes dictatoriales, los que en efecto lo son, tienen dos formas elementales de actuar ante tal reclamación; la primera y más frecuente, la de negar que son tales dictaduras, y por el contrario señalan, afirman y gritan a los cuatro vientos que no lo son, se auto califican de democráticos y que toda su actuación es para proteger al Estado mismo, que suelen confundirlo con el gobierno y partido, así como para proteger a sus ciudadanos, incluso no dudarán en lograr hacerse de decisiones de las más altas instancias judiciales como de las Cortes o Tribunales Supremos, ya de esto nos referiremos un poco luego.

Ha habido también casos en la historia, en la que lejos de negar esos regímenes totalitarios tales dictaduras, la asumen, pero intentan reivindicarla y ennoblecerlas, tratando de justificarlas y hasta de rescatar esa idea de salvación del Estado en su concepción en la antigua Roma al buen estilo de Hobbes con su Leviatan. Coincidencialmente la existencia de los regímenes dictatoriales se justificaba así mismo ante la circunstancia de emergencia y urgencia, fuese esta real, ficticia o autogenerada. Aquí el ejemplo es el mismo, el del régimen dictatorial del nacional socialismo, en el que su defensor e ideólogo Carl Schmitt, hasta escribió una obra en la que justificaba dicha dictadura, ya sabemos en qué consistió y devino luego todo el tema del nacional socialismo desde 1933 hasta 1948.

Hay una excelente y reciente (07/10/2016) presentación en Prezi del Profesor de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Enrique Huerta Cuevas, sobre la obra de Schmitt “Die Dicktatur”, disponible en: https://prezi.com/i7nmgvcpfje-/die-diktatur-carl-schmitt/

Arriba mencionamos que aquellos regímenes dictatoriales que niegan llamar su actuación como tales dictaduras, que no hacen como el caso del nacional socialismo, que pretendió abiertamente justificar la institución de la dictadura como poder absoluto al identificarlo con la urgencia y necesidad de poder en un solo hombre o facción la totalidad del poder; que si a ver vamos resultaría mucho más loable que mediante estratagemas y vulgares eufemismos a los que recurren más recientes regímenes; éstos, para tratar de justificar su actuación totalitaria y antidemocrática han llegado incluso a la desvergüenza de gestionar y obtener de las más altas instancias judiciales, sean estas Cortes o Tribunales Supremos; Cortes, Tribunales o Salas Constitucionales, que por lo general son apéndices del régimen, por lo que carecen de total autonomía, independencia e idoneidad, falencias propias de su total genuflexión y servilismo.

Casos como esos son muchos, unos más recientes otros más lejanos, unos más cercanos, otros más distantes, tomemos como ejemplo el de las sentencias de los casos Municipalidad de Buenos Aires vs. Mayer, la del caso Arlandini, o el de Ziella Egidio vs. Smiriglio Hnos., con los que se justificó, o se pretendió justificar e implementar la teoría de la validez de las actuaciones de los gobiernos de facto y en las que luego se sustentaron los regímenes como la denominada revolución argentina o el proceso de reorganización nacional, denominaciones estas que no fueron más que burdos eufemismos para las dictaduras argentinas, como igualmente son utilizados otros más recientes eufemismos para referirse a otros también más recientes y hasta vigentes regímenes dictatoriales.

Luego de las “cosas” que pretenden ser sentencia, y que no lo son por atentar contra todo derecho y los más básicos principios democráticos y de justicia, hemos podido experimentar, muchos son los más recientes, los más cercanos, los más caribeños, los más gravosos contra la democracia, pero en el fondo, no son más que lo mismo.

Dictadura es dictadura, cualquier sea el nombre que le quiera imponer el propio régimen, sea socialismo del Siglo XXI, revolución bolivariana, o cualquier otra por el estilo.

Imagen del Leviatan; http://institutoacton.org/wp-content/uploads/2015/07/Hobbes-Leviathan-672x372.jpg

sábado, 8 de octubre de 2016

No existen especiales derechos de los homosexuales por simplemente el hecho de serlo.


No existen especiales derechos de los homosexuales por simplemente el hecho de serlo. 

De las perversiones en torno a derechos humanos.

Permítame amigo lector antes de proceder a desarrollar el tema que hoy propongo, ya que si la lectura del título lo trajo hasta este punto, aclarar que en modo alguno se van a hacer señalamientos valorativos de carácter moral sobre el tema de las comunidades LGBTI. En primer lugar porque no es el objeto de este ensayo, y en segundo lugar, pero mucho más importante, porque cualquier consideración de carácter moral sobre el tema debe entenderse, aceptarse y reiterarse como algo más que superado, por lo que incurrir en tratar el tema desde tal perspectiva, pudiera resultar en un total atraso en cuanto a su total y definitiva conclusión, pese a la existencia de quienes se resistan a ello, y tienen su derecho a disentir, que el derecho al libre desenvolvimiento de la personalidad, sin lugar a dudas conlleva el de la preferencia y diversidad sexual, por lo que tengamos ese punto como concluido y de él no se hable más.

Si con el título y subtítulo, sintió por alguna razón el interés de avanzar en la lectura de las reflexiones que haría sobre el tema y de someter a escrutinio al autor en cuanto a su posición moral, que seguramente a priori pudo haber sido de considerarlo discriminatorio y homofóbico, son altas las probabilidades de ser víctima de las falacias y sesgos cognitivos que giran en torno no solo a ese tema sino de muchos otros, y que no han más que desviar el verdadero alcance de los que son derechos fundamentales recogidos en nuestro texto constitucional, lo que sí constituye en muchos casos efectivas perversiones.

El hecho es que por tener determinada persona cualquier preferencia sexual, ello no la hace merecedora de ningún derecho especial, ni que se le ubique en alguna categoría particular a la que se le deba tratos particulares, esa situación personal lo que no puede ser es utilizada como forma de discriminación, de ningún tipo, así como tampoco puede haber discriminación por género, raza, color, cultura, religión, antepasados, condición social, económica, ni por ningún otro motivo. Lo contrario, es decir, que se considere que alguna persona por tal específica circunstancia deba considerársele que le asisten derechos especiales adicionales, sería aceptar que una persona negra (eso de pretender utilizar lo de afrodescendiente por sí es una discriminación, además de un cliché que raya en lo ridículo), amarilla o roja, que además es LGBTI, asiático o latinoamericano, en una condición económica desfavorable, de baja estatura, que religioso seguidor del Evangelio del Monstruo de Espagueti Volador (no se ría, estos existen y cada vez son más), y además zurdo (yo soy zurdo), tendría una colección de derechos que supera sobradamente los del resto de los ciudadanos que coexistan con nuestro personaje del caso hipotético en un país hipotético, lo que generaría una mayor discriminación, ya que habría algunos ciudadanos con más derechos que otros basados en su supuesta situación de vulnerabilidad.

Efectivamente que ante la existencia de determinadas situaciones y circunstancias de personas o grupos de personas, pueden verse afectados en el ejercicio de algunos derechos y sean sometidos a tratos discriminatorios, pero lo que ha de procurarse no es que se le otorguen derechos especiales, sino que se refuercen las garantías de no discriminación para que cualquier situación de vulnerabilidad sea igualada a la generalidad y el común de la población.

Que existe una perversión en cuanto a cómo se entienden los derechos y se interpretan, pues si, si la hay. Basta entrar en cualquier local en Venezuela y veremos como por “mandato” de las autoridades deben estar visibles además del letrero de prohibición de fumar, que además debe tener especificas dimensiones so pena de multa y hasta de clausura del local, un letrero que prohíbe el porte de armas, otro de que no se debe discriminar a las personas de color, otro contra la violencia de género y así. Como si esto fuera un asunto de letreros, y de fiscalización de los locales que lo tiene visible o no, que lo que hace es crear focos de corrupción (Vaya ridiculez en lo que han resultado la gran mayoría de nuestras instituciones democráticas). La situación de perversión se agrava cuando observamos funcionarios públicos toman el tema de la “supuesta” discriminación racial o de género, o de cualquier motivo que a bien tengan inventar, y digo “supuesta” ya que la gran mayoría de las veces es tal sino que es acomodaticiamente creada por quienes quieren hacerse ver como supuestos “luchadores sociales” que combaten las desigualdades sociales, y ello no es más que puras estratagemas con fines de vulgar política existencial.

Me permito hacer un breve señalamiento sobre las llamadas uniones igualitarias, o de los pretendidos derechos de la comunidad LGBTI. No puede negarse que resultan afectados en la esfera de sus derechos, muchos casos no precisamente por discriminación propiamente dicha, que hemos de reiterar, toda precisión moral está más que superada, pero efectivamente ven afectados aspectos sobre los cuales es totalmente válida su preocupación y reclamo; tales son las situaciones de comunidad de bienes y la vocación hereditaria de aquellos que han decididos hacer una vida juntos y formar un patrimonio común; temas que ahora no desarrollaré con mayor detalle ya que estaría obligado a hacerlo desde una aproximación técnica jurídica más prolija y no nos vamos a aburrir con eso a hora.

Es claro que existe una inviabilidad jurídica en que tales situaciones sean atendidas mediante las instituciones existentes en nuestros textos legales, pero eso no es discriminación, es una situación de anomia que no permite atender las situaciones de la vida real de la mejor manera, anomía que debe ser resuelta más temprano que tarde, especialmente en el entendido que la sociedad, y específicamente el derecho surge como consecuencia de la necesidad de reglar las situaciones de hecho que se verifican en el foro social. (Será que la letra de cambio la creó el Código de Comercio y se le impuso a los comerciales, o fue al revés, los comerciantes la usaban y el derecho luego la normó?)

Actualmente existe en el conocimiento de la justicia constitucional venezolana, una causa judicial que puede resultar en que sean autorizados, reconocidos y legalizados los que muchas personan han querido denominar matrimonio o unión civil igualitario. He tenido la oportunidad de leer algunos de los escritos allí presentados, tanto a favor como en contra, y todos con un excelente desarrollo y argumentación, pero creo que debe ampliarse aún más la participación y contarse con mayores opiniones, y por qué no, ya que se va a atender a la situación de las personas de un mismo sexo que quieren contraer esta clase de uniones, traer a la palestra y a la discusión el tema de la poligamia (sea poliginia, poliandria o matrimonio grupal), y así como dos personas del mismo sexo pudieran eventualmente unirse, también pudieran hacerlo tres, cuatro o más. Pero si ya entre dos el tema complicado, imaginemos con muchos más participantes, vaya dolores de cabeza; pero no es en modo alguno descabellado, y menos aún contrario al derecho al libre desenvolvimiento de la personalidad que se quienes quieran entrar en este tipo de relación así lo hagan (pongamos como ejemplo que se unan dos hombres con dos mujeres, igual como se pretende con los igualitarios, lo que pasa puertas adentro es de la exclusiva intimidad de conciencia de los contrayentes en esta particular relación) .

Yo tengo una posición muy personal, pero no la expondré aquí por razones de tiempo, espero hacerlo en otro trabajo, pero si puedo adelantar algo que se identifica con lo que una vez afirmase uno de los más grandes juristas de la humanidad Marco Tulio Cicerón: “Sunt enim rebus novis nova ponenda nomina

Volvamos con el tema de las perversiones, las verdaderas perversiones, que son aquellas de resultan de la desviación del alcance e interpretación de los derechos, muchas veces por parte de quienes están llamados a acatar esos derechos fundamentales.

Hemos sido testigos como los regímenes de corte totalitario interpretan de manera acomodaticia los derechos constitucionales, como el derecho a la vivienda se utiliza para violar el derecho de propiedad, o como en el caso de los derechos sociales y económicos se utilizan para criminalizar al comercio, a la libre empresa, para expoliar, para dilapidar el patrimonio de la nación, para criminalizar la disidencia, restringir la libertad de expresión, o el acceso a la justicia, o de como la Constitución que debe ser utilizada como restricción del ejercicio del poder es más bien un instrumento de ejercicio de poder, esas si son perversiones.

Así como ha ocurrido con la perversa manipulación de pretender que los derechos sociales están en condición de superioridad y prevalencia de los individuales, de que los trabajadores son una explotados de los empleadores, de los arrendatarios por los arrendadores, de los compradores frente a los vendedores, no se puede caer en la falacia y argucia de utilizar a las comunidades LGBTI para fines distintos a los de su verdadero reconocimiento y protección contra la discriminación como derecho humano, como derecho constitucional, igual como lo es el derecho a la vida, a la libertad, a la propiedad, al acceso a la justicia, a la libertad de expresión, a la transparencia, al acceso a la información pública, a la participación política, a la elección de cargos y a la revocatoria de su mandato, todos derechos humanos constitucionales de interpretación progresiva a favor de los ciudadanos y no así de quienes ejercen el poder.

Como se ve, la defensa y lucha por los derechos no se agota con la de no discriminación de los LGBTI, va mas allá, es contra el abuso de poder, contra la destrucción del Estado de derecho.

Vaya más que mi salutación y mi profundo agradecimiento, mi respeto, orgullo y apoyo a los defensores de las comunidades LGBTI, tanto en instancias nacionales como internacionales, al igual que a todos los defensores de derechos humanos en general, especialmente en estas situaciones aciagas, a los verdaderos defensores; no así, sino más bien el rechazo a quienes utilizan el foro de la defensa de los derechos humanos de manera subrepticia con la finalidad de pretender un velo de legitimidad de regímenes autoritarios y para perpetuarse en posiciones de poder.   


Aquellas personas que quieran ahondar sobre el tema de la defensa de bien vale la pena descargar y leer el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre la Violencia contra Personas Lesbianas, Gay, Bisexuales, Trans e Intersex en América (LGBTI). Disponible en:


Fotografía tomada de la portada del Informe.