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Algunas notas sobre los matrimonios perfectos y matrimonios felices.


"Mi mejor deseo no es otro que estén bien para el momento en que el matrimonio acabe."

"No lo hagan si no es por interés"

No solo quienes me conocen personalmente, sino que como consecuencia mis explícitas publicaciones en blogs y vlogs, aquellos que puedan acceder a ese contenido, saben que tengo una idea algo particular sobre esa institución / contrato / sacramento / constructo conocido como matrimonio.

Love is in the air.

No solo ante el notorio casorio de Ben Affleck con Jenifer López, sino ante otras nupcias y compromisos en entornos cercanos, han provocado que quienes saben de mi adversión a la institución como instrumento de control social voltean a verme así como con actitud de regocijo y echándome en cara que sí existe el verdadero amor y que la gente se casa por tal motivo, razón por la cual me he visto en la necesidad de hacer algunas aclaratorias antes de develar el mejor secreto de la humanidad y que no es otro que el del matrimonio perfecto, atentos pues.

En primer lugar, nunca, jamás, en ningún momento he rechazado, niego ni desconozco la importancia y vitalidad de las relaciones amorosas para el ser humano. No solo soy un convencido y creyente del amor como sentimiento universal que mueve el mundoy al que debemos propender, en especial entre personas que movidos por el amor que se tienen deciden emprender planes y proyectos juntos y que van desde cohabitar y compartir un hogar, viajar, bailar, tener hijos, hacer teatro, llevar adelante un negocio, envejecer juntos para brindarse asistencia mutua, o lo que sea, eso me parece ideal, es lo que debe ser y así lo creo firmemente, y como no puedo dejar de pensar como abogado y en especial desde la perspectiva de los derechos fundamentales, me resulta imposible dejar de anotar que en esas relaciones encontramos los mejores ejemplos del legítimo ejercicio del derecho de asociación y del libre desenvolvimiento de la personalidad. Ahora bien, que de allí sea necesario que las personas deban asumir consecuencias distintas a las que ellas mismas deseen y establezcan, o deba de alguna manera cumplirse con algún ritual o formalidad adicional, incluso aunque lo compartan, es un asunto completamente distinto, y es ese el que adverso complemente porque atenta contra el valor de libertad, ya que sería aceptar no sólo una autoridad que no es tal, sino una voluntad distinta y como superior a la de los amantes que desean llevar adelante sus comunes proyectos.

Así como antes los contrayentes estaban sometidos a la voluntad y designios de sus progenitores, pasamos a hacerlo de algo peor aún como lo es la iglesia, la sociedad y el estado a través de sus creaciones como los convencionalismos y legislación. 

No entraré aqui a desarrollar lo que en muchos otros trabajos y artículos he señalado sobre que cada persona, cada uno de nosotros es único e irrepetible así como lo son cada relación que puede darse y mal pudiéramos pretender que una misma institución abarque a todos los tipos de relaciones y consecuencias, lo que sería y es una grosera intromisión en la intimidad de voluntad de las personas.

No es igual y no puede concebirse igual las relaciones de una joven dama y un joven caballero que deseen tener hijos, o a las de adultos que ya los tienen de relaciones anteriores y quieren vivir juntos, o adultos mayores que desean asistirse hasta el fin de sus días o quienes del mismo sexo desean ejecutar planes comunes ¿Por qué tendrían que hacerlo ante una voluntad distinta a la de ellos mismos y no simplemente unirse y celebrar esa unión con sus allegados? y no me vengan con la estúpidez que si los derechos y que si la ley, algo que es más que superable, pero que no ocurrirá si no dejamos atrás el dogmatismo, el místico leguleyerismo y la supersticiosa creencia en el estado como regulador y autoridad de toda nuestra vida, incluso lo más íntimo como es con quien sentir amor, pero eso es otro tema y no lo desarrollaremos aquí.

Tenemos el caso de estos dos, Ben y Jen, ella mayor que el, ambos con hijos de relaciones y matrimonios anteriores (Ben lleva 1 previo con otra Jeniffer y Jen va a la delantera con 3 matrimonios y divorcios previos), con bagaje cultural distinto, a punto de unirse previamente y que por lar razones que sea no ocurrió, el hecho es que esa "unión" que quiero referime mejor así que ”matrimonio"  a todos nos ha dado que pensar; desde quien en sus 50 y tantos piensa que no debe desistir en su deseo de unirse en "matrimonio" (Una condición física de JLo ayudaría mucho), así como de que no obstante hayas tenido rupturas  previas, siempre podrás encontrarte con tu amor de años mosos (Cuidado con esos reencuentros con ex amores de colegio, universidad, -Extremar la precaución si tiene más de 40-).

La cantidad de lecturas y reflexiones que podemos csda uno hacer de esta unión es infinita, incluso la de que este "matrimonio" pudiera llegar a ser efectivamente para toda la vida aunque pueda durar algunos meses o años, personalmente les deseo que duren el tiempo que sea necesario. Muchas veces he sido testigo de que toda la vida a veces dura un par de años, incluso semanas (El amor verdadero puede durar incluso un fin de semana).

La otra vez me invitaron a la casa de una pareja súper enamorados con varios años de casados, el era divorciado, y les pregunté en plena cena como ahora si podían asegurar que esta era una relación definitiva y que así mismo sentían y se expresaba de sus anteriores relaciones que garantía había de que más adelante no se separasen y consigueran a alguien más o tal vez reencontrarse con antiguos amores, o terminar para salir con otras personas y que en años volvieran a estar juntos, mis interrogantes eran legítimas. No me respondieron ni me volvieron a invitar a esa casa. Creo que luego de unos años se separaron.

El secreto para un matrimonio perfecto.

Es muy sencillo, todo los sabemos por intuicion, pero nos queremos autoengañar, el matrimonio perfecto no existe, y no es que no haya uniones que no les haya ido bien, que las hay y muchas, pero es que están bien y no porque estén casados o no, están bien porque se aman, respetan y apoyan, repito, no porque estén cansados. El matrimonio, el estar casados no hace que una relación sea perfecta o feliz, estamos ante una falacia de petición de principio.

No hace en modo alguno  falta casarse para unirse en el amor, basta de tener que someter un tema tan sublime y genuino como lo es el amor a voluntades, agentes y normas ajenas a de los propios amantes, sea la iglesia, la sociedad o el estado, con lo que queda más que en evidencia que el matrimonio, ese matrimonio de la iglesia, de la sociedad, del estado, no es mas que un instrumento de control político y social, tema que tampoco trataré aquí, aunque me apasiona.

¿Las personas se aman? únanse, lleven a cabo planes, crezcan, formalicen su unión con quienes de verdad importan, los mismos amantes y sus verdaderos y genuinos allegados, y si dura un años o cien, par de meses o una semana, o si es toda la vida, nadie sabe su duración de la eternidad.

Considero, no me importa equivocarme, que es momento de superar la idea de que deba el "matrimonio" seguir siendo más que regulado y normado, intervenido por agentes ajenos a los amantes como el estado, la sociedad o la iglesia, creo que debe volver a la intimidad de la voluntad de las personas las particularidades de la relación.

No crean tampoco que no estoy consciente que el no celebrar la unión en matrimonio "oficial", por llamarlo así, pudiera generar situaciones complejas y hasta inconvenientes para los amantes que se unen, la extorsión es una muy común práctica de muchos estados y otros agentes de poder, en cuyo caso, mi recomendación es que si no existe alternativa que la de tener que casarse por la la ley del hombre o la de dios, hágase lo propio por interés, es decir, porque les interesa, cásese solo si es necesario y por el interés de quienes se unen por amor. Aunque en definitiva, técnicamente, prácticamente todos los matrimonios son por interés y así debería serlo, ya que nadie debería cansarse con alguien que no le interese.

Por último, y es mi apreciación, y no me interesa si se comparte o no, considerar y evaluar si un matrimonio es perfecto (aquí me refiero a matrimonio como unión más allá de la formalidad), jamás podría hacerse durante la existencia y vigencia del mismo, como quien opina si una película es buena y sólo ha visto la mitad, ello debe hacerse es luego de finalizado, cuando pueden y deben los propios amantes hacer la evaluación, sea que se haya extinguido por el fallecimiento de uno de los esposos o por cualquier otra razón.

El "matrimonio" perfecto es ese que una vez finalizado pueden sus partes sentirse y afirmar que han crecido como personas en virtud del amor que viven y comparten y en afirmar que sí valió la pena haberse unido para siempre, aunque ese siempre haya sido par de años, meses o semanas.

Les deseo, a Ben y a Jen, a quienes no conozco un matrimonio perfecto y feliz, pero especialmente se lo deseo a todos a quienes conozco y han tomado la decisión de unirse en el amor que sienten, aunque para siempre no sea para toda la vida.



Comentarios

  1. Interesante reflexion, y jocosa la anecdota de la cena, saludos Roberto!

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