viernes, 13 de enero de 2017

Una nota de suicido de hace 170 años



Hace 170 años, en enero de 1837, un Comisario de la Policía de París, entraba en una pieza de una posada ante el llamado de su dueño quien encontrase el cuerpo de un hombre que se había suicidado, era Luis Perú de Lacroix, ex general del ejército francés y del ejercito libertador de Simón Bolívar.

Junto a su cuerpo se encontraron varias escrituras, entre ellas una denominada Motivos de mi suicidio y mis últimas disposiciones”, cuyo texto es de interesante contenido y he aquí su contenido que les invito a leer:

Motivos de mi suicidio y mis últimas disposiciones:

Cincuenta y siete años, una nueva caída política, separado de mi mujer y de mis hijos hace seis años, sin esperanza de reunirme a ellos, sin fortuna, sin estado, la realidad de la miseria ya presente, y la perspectiva de sus inseparables compañeras, la humillación y la ignominia, son los motivos que me determinan a abreviar mis días, convencido por otra parte que hay más valor en darse la muerte, que en dejarse degradar et prendre a la gorge por la horrible miseria, que en dejarse arrastrar por ella hasta el lodo, y que en vivir, en fin, bajo su cruel permanente tiranía …. Los sucesos de 1814 me llevaron a la América del Sur, y allí tuve la fortuna de encontrar una existencia honrosa; allí he permanecido hasta 1836 en que otro suceso político que me ha vuelto a mi patria, en donde no debo encontrar, después de 22 años de ausencia, sino la miseria o la muerte: he preferido ésta. Mis memorias que quedan manuscritas explican esta última parte de mi vida. Estas memorias forman dos volúmenes bajo el título de: “Mis veintidós años de Nuevo mundo, mi juventud en Europa y mi suicidio en París”. Entre mis papeles encontrarán también algunos manuscritos en español, a saber: “Colombia desde su creación hasta su destrucción, o Resumen histórico de las revoluciones y acontecimientos políticos que más han contribuido a la destrucción de esta República”, dos volúmenes. “Memorias de Pacheco, portero vitalicio del gobierno de Bogotá”, un volumen, no concluido. “Almanaque histórico y político”, no concluido, seguido de Efemérides colombianas. En borradores de dieciséis fragmentos políticos e históricos bajo diversos títulos. “Diario de Bucaramanga o vida pública y privada del Libertador Simón Bolívar”, un grueso volumen. Todos estos manuscritos, con excepción del último, se encontrarán en mis papeles. El “Diario de Bucaramanga”, que considero ser la obra más interesante porque contiene la vida pública y privada de un grande hombre, de un bienhechor de la humanidad, está depositado en manos de mi digno y respetable amigo el marqués Francisco Rodríguez del Toro, general de división de la República de Venezuela, residente en Caracas, capital de Venezuela. Este amigo debía poner la obra en manos del cónsul francés residente en Caracas, para que éste tuviese la bondad de dirigírmela a París, bajo cubierta del Ministerio de Relaciones Exteriores. No sé que haya llegado.

“Si mi situación hubiese sido otra en Francia yo habría corregido todos estos manuscritos, y con la ayuda de un editor instruido, los habría publicado. Puesto que no lo puedo hacer, otro lo hará tal vez, y es con esta esperanza y con esta intención que dejo el presente legado de todos los dichos manuscritos incluso el “Diario de Bucaramanga” a los señores administradores de “El Siglo”, para que ellos sean los editores y los hagan publicar a su beneficio en el idioma que gusten, con la única condición de que un ejemplar de cada obra será dirigido por ellos a cada una de las personas siguientes: Mr. Eusebe Pera en Montelimart, general de división, Francisco Rodríguez del Toro en Caracas, señor Vicente Ibarra, en Caracas, para su hermano el general Diego Ibarra, y a la señora viuda Perú de Lacroix, Dolores Mutis, en Bogotá.

Hago además este manuscrito para que nadie pueda ser acusado de mi muerte, y para que ella no sea atribuida a un acto de demencia de mi parte, sino a la fría y juiciosa razón, único móvil de mi voluntad y de mi mano.

Mi sepultura me inquieta poco: sin embargo, si mi voluntad pudiese valer algo, yo pidiera el entierro de simple soldado, que fue mi primer grado militar en Francia. Hecho y firmado de mi mano, debiendo llevar la fecha del día de mi muerte.

París, a………….de 1837.

L. Perú de Lacroix


Extraída entonces en la propia última voluntad del autor la lectura de su obra “Diario de Bucaranmanga”, aquí el enlace a su versión digitalizada, para qué cada uno como lector, y haciendo uso de su propia conciencia crítica, recibiendo de primera mano de un testimonio de quien efectivamente se entrevistó y convivió con el interesante personaje del siglo XIX como lo fue Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco, arribe a su personal percepción e idea del mismo:




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