jueves, 27 de octubre de 2016

Dialogo en el infierno entre Bolívar y Miranda.


Hace unos días, conseguí en internet el texto en castellano de una espectacular obra que data de mediados del siglo XIX, específicamente de 1864, Maurice Joly denominada “diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Monstesquieu o la política del siglo XIX”.


El dialogo transcurre entre los pensadores en torno a la dificultad, por no decir imposibilidad por parte de regímenes absolutistas y tiránicos de asumir el poder en los Estados constitucionales que surgieran luego de los movimientos revolucionarios de finales del siglo XVIII y mediados del XIX,  posición de Monstesquieu que la sostiene ante la rigidez de las constituciones y el control del poder, especialmente ante las instituciones propias de la democracias como la separación de los poderes, las funciones de los representantes y el senado, la administración de justicia, la libertad de prensa, las elecciones, entre otros, afirmando el filósofo que tales ideas expresadas por Maquiavelo en El Príncipe, no tenían cabida es esos nuevos estados de la manera como se dieron cuando el florentino escribiese su obra.

Por su parte, Maquiavelo no hace más que deconstruir una a una las supuestas fortalezas del constitucionalismo en esos estados constitucionales, en esas repúblicas, señalando que para instaurar su hipotética monarquía absoluta al buen estilo de El Príncipe, lejos de atacar violentamente las instituciones constitucionales, ello lo hará interviniéndolas y poniéndolas a su favor, así hace con la separación de poderes, el senado, la administración de justicia, la libertad de prensa, y así hasta hacerse del poder absoluto.

También habla de la creación de una oposición ficticia y controlada, el populismo, abuso de la prensa oficial, jueces sumisos al poder, presupuesto del estado sin controles, así muchas otras antiguas prácticas, pero no por ello extinguidas.

Esta obra fue escrita en un contexto histórico en el que Napoleón III da un golpe de Estado para perpetuarse en el poder, como suele ocurrir con aquellos regímenes totalitarios que dan el golpe desde el mismo poder, como se ha podido observar no solo desde mediados del Siglo XIX, sino que lo observamos recientemente tanto en el siglo XX como en el XXI, cuando los regímenes tiránicos hace uso del derecho para sus tropelías.

Sobre Napoleón III y su golpe de Estado dediqué algunas líneas en:
Existen en internet también unos cuantos videos para tener una idea general antes de la lectura de la obra:
https://www.youtube.com/watch?v=MO-z459fAHg (lectura completa / audio libro)

Al leer esta obra me imaginaba como sería un diálogo entre Bolívar y Miranda en la orilla del Aqueronte esperando el transporte, con sus correspondientes óbolos para pagar el pasaje.

Me imagino algo así como, Miranda sentado leyendo “El Espíritu de la leyes”, cuando siente presencia de alguien quien lo observa, igual 5 minutos que un siglo, levanta la mirada y allí está Simón.

Me imagino también su apacible voz, resiliente, sin rencor alguno por lo que vivió y padeció desde de julio de 1812 hasta julio de 1816, pero sí de manera firme.

Miranda: Simón José Antonio, aquí estas, aquí estamos, de qué sirvió todo? qué logramos? qué dejamos? que nos pasó? qué nos pasará? Hemos dejado nuestras ideas y nuestros, para que usen y abusen de ellos, hasta tu tumba y restos mortales los han profanado, así las cosas buen puedo decir que afortunadamente mis restos no pudieron ser hallados y simplemente pude transcender.

Qué le pasó al joven Bolívar que conocí en Londres en 1810, que abría los ojos emocionado a la idea de la Colombeia, nombre original, el que me invitó e insistió a salvar la patria y a redactar la primera Constitución. El que poco despues perdió la Plaza de Puerto Cabello y siquiera se dignó a mencionarlo luego; el que a media noche veía como me llevaban esa madrugada de los últimos días de julio 1812

Qué pasó con la Constitución de 1819 y luego aquella de 1826 que redactaste e impusiste al Alto Perú, luego llamado en tu nombre Bolivia, constitución que se pretendía imponer en Colombia, en la Colombeia que imaginé, y que tantas disputas entre partidos creó? que pasará?, que ha pasado en nuestra patria en luego de cien, de doscientos años?

Imagino la respuesta y el inicio del dialogo:

Bolívar: Sebastián Francisco, así es, como tuve oportunidad de advertir a Flores antes de partir, al parecer aramos, aré en el mar…

En el Hades, sin tiempo y sin espacio, muchos son los diálogos que han podido sostener nuestros interlocutores, y muchos otros personajes desde 1816 hasta el 2016 que han podido unirse, achacándose culpas y responsabilidades, así como cada cien años se sigue abusando de sus nombre e ideas, estando presentes allí en el infierno muchos de los violadores de sus ideas y legados.

¿Cómo será ese dialogo en el infierno?

Debe ser interesante escuchar a Bolívar, Miranda, Maquiavelo y Monstequieu, así como muchos otros invitados, hablar de tiranías y dictaduras amparadas por las propias constituciones, Maquiavelo lo vio posible, otros luego lo han puesto en práctica.

Los invito a seguir recreando ustedes mismos los diálogos en el infierno.  

Sobre la imagen:
Qué ironía no? Si hay alguna situación que pueda asemejarse a un encuentro entre Bolívar y Miranda en el Hades, es que dos satélites en el espacio lleven sus nombres, así como presentarlos como dialogando cuando bien sabemos las circunstancia de su últimos encuentro. Otra manipulación más de nuestra historia.
Foto tomada de:


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