viernes, 13 de mayo de 2016

¿Qué es un Golpe de Estado? ¿Quiénes son sus víctimas?



En nuestra región, desde hace poco más de 25 años hemos venido escuchando constante y repetidamente la expresión de “golpe de estado”, que el golpe de estado del 58, que el golpe de estado aquí, que el golpe de estado allá, que a tal le dieron un golpe de estado, que a cual le estarían dando un golpe de estado si se hace esto, que en tal país se está llevando a cabo un golpe de estado. Que hay que tener cuidado con un golpe de estado, de derecha de izquierda, duro o blando, en fin, hablamos y nos referimos de golpes de estado con una facilidad y soltura como si se estuviese ante una figura, situación o concepto cuyo entendimiento y alcance es natural, cuando en realidad , la generalidad de las veces la mayoría de las ocasiones no solo se desconoce su verdadero significado y alcance sino que por el contrario, y lo que es peor aún, se utiliza dicha expresión para calificar algo totalmente contrario, y por supuesto que no habrá quienes ante ese general desconocimiento y afán de manipular a la población con falaz retórica y argumentación manipulada echa mano a la versión trastocada de la expresión para distraer la atención de temas de ameritan verdadera e inminente atención.

Pues para comenzar nuestra reflexiones, nos permitimos adelantar alguna ideal preliminar, ya que recordemos que la intención es que cada quien se haga su propia y personal conclusión, y es que contrariamente a lo que se cree, la concepción originaria y desde la que debemos empezar nuestro análisis es que  el concepto de golpe de estado se circunscribe principalmente a las acciones por parte de sectores contrarios a quienes, es especial “quien” ejerce el poder ejecutivo para deponerlo de su cargo, muy al contrario, como se verá,  es quien o “quienes” ejercen el poder, al no hacerlo en estricto sometimiento a la ley, a las normas que regular y restringen el ejercicio del mismo, y al derecho en su lectura democrática y constitucional y no así arbitraria y totalitaria, quien es el golpista, quien está ejecutando con su actuación contraria al estado de derecho un verdadero golpe de estado un golpe contra el estado de derecho.

Consecuencia de los dicho con anterioridad nos lleva a otra afirmación de importancia y es la de señalar quienes son o “quién” es la víctima de un golpe de estado, y resulta que las víctimas directas de los golpes de estado en modo alguno son necesariamente las personas naturales que resultan depuestas de sus puestos, sean estos presidentes, reyes, dictadores, y cualquier otra figura de autoridad que resulte removida “sin que se siga para ello los procedimientos legales –lato sensu- previstos para ello”, ya que si tal remoción es conforme a los procedimientos previstos legalmente tales como elecciones, juicio penal, juicio político, revocatoria de mandato, mecanismos de sucesión por falta absoluta o cualquier otra que se encuentra prevista en el ordenamiento jurídico de ese determinado estado, jamás estaremos ante un golpe de estado.

Retomemos el tema de la víctima de los golpes de estado. Y es que quien en efecto es el sujeto pasivo de esas acciones que se encuentran al margen de las normas que rigen los poderes públicos es el mismo Estado, y es que desde la propia acepción literal de la expresión originaria como lo es la de “Coup d´Etat”, ha de entenderse como de “Golpe al Estado”, y nunca como si se les estuviera dando un golpe a determinada persona que ocupa tal o cual cargo. Claro, que si las acciones de quienes ejecutan el golpe de estado tienen como finalidad el de remover a determinada persona de su cargo por vías no previstas en el ordenamiento jurídico a pesar que la víctima del golpe es el propio estado, este personaje consecuencialmente se vería afectado. Lo importante aquí es que jamás puede entenderse ni confundirse en que en modo alguno esa determinada persona se tenga como el Estado mismo. Ya sobre este asunto hemos dedicado trabajos anteriores.

Pasemos a los antecedentes históricos y que mucho nos ayudan para entender mejor este tema y que no es cosa menor.

Ubiquémonos en 1851. En Francia, la primera república, su presidente “electo” y “constitucional” era Napoleón III Bonaparte, su nombre completo Carlos Luis Napoleón Bonaparte. Había sido elegido en 1848, resulta que a poco tiempo para vencerse su período presidencial, y como ha de ser muy bueno permanecer en el poder y su ejercicio absoluto e ilimitado corrompe, y tenía una fuerte confrontación con la Asamblea Nacional, en fecha 2 de diciembre ejecuta un “Golpe de Estado” del que resulta la toma de las instituciones y organismos gubernamentales, luego la disolución de la Asamblea Nacional, posteriormente se crea la segunda república y de allí el II imperio emulando a su tío Napoleón Bonaparte I, que más recientemente fue descubierto que no eran parientes, y la historia continúa…..

Lo importante en este estadio de nuestra reflexión es tener la claridad en el entendimiento que la noción principal de lo que es un golpe de estado, es que el mismo está dirigido a romper la institucionalidad de ese estado, de vulnerar su constitucional conformación con no otra intención que la de hacerse y mantenerse ilimitada e irrestrictamente en el poder, alterar la debida separación de poderes y su intervención, particularmente la de la Asamblea como vimos en el caso del “Coup d´Etat de Napoleón III”  con esa finalidad de permanencia y en ejercicio del poder, es decir, todo lo contrario  a lo que es una verdadera Constitución.

Luego de 1851, ese no fácil concepto de “golpe de estado” ha sido referido en términos generales a las acciones “siempre distintas a las previstas en el ordenamiento jurídico” de deposición o sucesión de quienes ejercen el poder en un determinado estado, y luego en atención a las características del mismo les han puesto otras denominaciones como las de auto-golpe que fue la que luego refirieron a la de Napoleón III, la de golpe de palacio, la de golpe de estado stricto sensu, rebelión militar, derrocamiento, entre otras.

Como en anteriores trabajos, tal vez el lector luego de las reflexiones que aquí se dejan, pueda resultar con mayores inquietudes si lo que deseaba era que se puntualizaran los hechos precisos de los de los que son los golpes de estados, y es que pueden ser tantas las situaciones que resulta imposible catalogarlas casuísticamente, pero lo que si queda claro y es incontrovertible es que si la deposición o sucesión de aquellas personas de sus cargos está prevista en el ordenamiento jurídico de un país y la población ocurre a ellas con tal finalidad de acabar su mandato no se está ante un golpe de estado, por el contrario se está en el claro ejercicio de derechos civiles y políticos, por lo que jamás estaremos ante un golpe de estado ante procesos electorales, revocatorias de mandato “recall”, o juicios político “impeachment”, mientras que por el contrario, cuando se está ante el desconocimiento del estado de derecho, restricciones de los actos de los poderes públicos que le son propios, rechazo de la autoridad de la Asamblea como institución democrática incluso previa a la existencia del estado modernos o las invasiones por parte de tribunales a otras ramas del poder público sobrepasando los límites impuestos por la Constitución si estamos ante una situación de perennes  y continuados “golpes al estado”, siendo el estado y todos sus ciudadanos sus víctimas, quienes ven su calidad de vida pauperizada, que no cuentan con servicios públicos de calidad, sin seguridad personal, sin salud, ni alimentación, sin democracia, sin estado.

Fotografía de Napoleón III tomada de:

 http://www.elcomercio.com/files/article_main/uploads/2016/03/06/56dca5ba97a6f.jpeg

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