miércoles, 17 de febrero de 2016

Del cumpleaños a la amistad… muchas gracias por sus deseos.


Llegando ya de la celebración de mi cumpleaños, 44, son muchos los sentimientos que me embargan y no es nada fácil resumirlos y analizarlos. Desde los mensajes del grupo familiar que piensan que soy el cascarrabias y al que es imposible hablarle, hasta los amigos del deporte que se acuerdan de anécdotas siquiera juveniles sino infantiles. De quienes se refieren de mi como Robertico o chinito, hasta quienes lo hacen como profesor o señor Hung. Quienes viven al lado o quienes se fueron a vivir lejos, incluso en tierras australes..

Muchísimos han sido los mensajes que he recibido de todos ustedes y me encantaría responderlos individualmente. Créanme que los he leído todos, cada uno de ellos me han hecho recordar y sentir todos los momentos vividos, la época de infancia y escolaridad, de juventud de bachillerato, los primeros acercamientos a la intimidad,  la plena intimidad, física y espiritual, las épocas de proyección social, encuentros y desencuentros, dudas y aciertos, profesional, académico., lo que sea.

Sepan que cada uno de los mensajes que enviaron ocasionaron en mi, agradables recuerdos.

Suele achacársele a las redes sociales y servicios de mensajería  de hoy que son impersonales y que se ha perdido la necesaria interacción directa entre los interlocutores, puede que sea verdad, pero a la vez, hacen que en un mismo momento se pueda en un específico estadio, un día en especial recibir manifestaciones de cariño y aprecio de muchos que han compartido momentos especiales, amigos del colegio, de la universidad, amores de juventud que no llegaron más allá, otros que si, compañeros de deporte, de trabajo, de viajes, de fiestas, de vida, todos. Que felicidad poder recibir todas sus felicitaciones.

Déjenme decirles que soy muy afortunado, me siento hoy la persona más feliz de la tierra y de todos los tiempos, feliz de la infancia que tuve, de mis familia, mis padres, mi papá que desde el cielo me da luces que me ayudan a tomar las mejores decisiones, mi mamá, mis hermanos, mis bellas sobrinas. Como que el malo soy yo, mis tíos y primos, todos. Mis compañeros de clases, del San Agustin de El Marqués, de la Católica, de Lyle, de Austin, de Aix, de la Monteávila y muchos otros programas, de trabajo, de todos los trabajos, mis compañeros y compañeras de proyectos personales, se hayan cumplido o no, le tengo presentes, en mi corazón y en mi alma, bien sea nos conozcamos desde hace 30 años o 30 días, todos ustedes, sin excepción, han ayudado y contribuyen a que yo sea lo que hoy soy, una mejor persona.

Hago una pausa (hoy, 17 de febrero de 2016 a las 12:35 am) y tomo una radiografía, recuerdo que hace instantes cuando en la celebración de mi 44 cumpleaños me dijeron ante unas palabras que acababa de pronunciar era una lástima que no se había grabado; dije, las tenemos gravadas en el corazón. Esas palabras y las ideas no son otras que el verdadero valor y sentimiento de lo que debemos entender como amistad.

No hace falta leer a Aristóteles o a Cicerón para tener una idea personal de lo que es para nosotros la amistad, la verdadera amistad. Pero muchas veces dudamos saber lo que en realidad es cuando tenemos un desencuentro con quienes consideramos nuestros amigos (he allí por ello la recomendación de leer los textos de los maestros), pero debemos dejarnos guiar por lo que realmente sentimos, no por los otros sino para nosotros mismos.

Me es imposible dejar de referir lo que en mis palabras de hace instantes mencionaba sobre lo que Aristóteles decía sobre la amistad, y es que la misma surge de tres maneras, por necesidad, por placer o por virtud, y gracias a Dios quienes hasta hace instantes compartimos personalmente y quienes me manifestaron su aprecio con sus visitas, llamadas y mensajes, tengo presente y así lo siento, que nos une, la identidad por las virtudes, aquellas que hoy en día son tan necesarias para sacar adelante nuestro país que nos lo exige.

Nuevamente, gracias a todos y ante sus mensajes y comentarios de amor y amistad,  sepan que me tendrán aquí, observador, crítico, y estudioso de lo que en mi campo me corresponda hacer, y más que nada AMIGO.

Un abrazo,  


RHC

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