domingo, 14 de febrero de 2016

La lectura del Discurso de Angostura de 1819 desde la Venezuela del 2016




Hoy más que nunca es menester en nuestro país estar preclaros en múltiples conceptos como el de Estado y gobierno, poderes públicos, democracia, separación de poderes, fines del Estado, conocimiento necesario tanto para comprender los recientes hechos de carácter político y social, así como las evidentes consecuencias como las que hoy todos padecemos, económicas, sociales, de seguridad personal, de calidad de vida, y muchas otras. Es también importante el grado de conciencia del contexto en que vivimos para evitar las  abiertas groseras pretensiones de ciertos grupos de tergiversar nuestra realidad histórica y el verdadero significado de las instituciones republicanas y democráticas, las mismas que hoy están secuestradas y debemos todos rescatar.

De las lecturas que resultan de obligada referencia y de la que claramente puede extraerse el ideal del Libertador Simón Bolívar, el verdadero, el liberal, se encuentra su famoso discurso en la instalación del Congreso de Angostura el 15 de febrero de 1819 y que está hoy cumpliendo 197 años.

En esa magistral obra de oratoria, el Libertador, además de manifestar su renuncia a cualquier pretensión de mando, es más que palpable su espíritu liberal, su idea de justicia, de educación, su posición respecto a la necesaria alternabilidad del poder y la clara e inequívoca convicción en la no reelección de las magistraturas, allí en esa obra se observa su magistral declamación:

La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente.

(…)

La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una República, moral y luces son nuestras primeras necesidades. Tomemos de Atenas su Areópago, y los guardianes de las costumbres y de las leyes; tomemos de Roma sus censores y sus tribunales domésticos; y haciendo una santa alianza de estas instituciones morales, renovemos en el mundo la idea de un pueblo que no se contenta con ser libre y fuerte, sino que quiere ser virtuoso. Tomemos de Esparta sus austeros establecimientos, y formando de estos tres manantiales una fuente de virtud, demos a nuestra República una cuarta potestad cuyo dominio sea la infancia y el corazón de los hombres, el espíritu público, las buenas costumbres y la moral republicana. Constituyamos este Areópago para que vele sobre la educación de los niños, sobre la instrucción nacional; para que purifique lo que se haya corrompido en la República; que acuse la ingratitud, el egoísmo, la frialdad del amor a la patria, el ocio, la negligencia de los ciudadanos; que juzgue de los principios de corrupción, de los ejemplos perniciosos; debiendo corregir las costumbres con penas morales, como las leyes castigan los delitos con penas aflictivas, y no solamente lo que choca contra ellas, sino lo que las burla; no solamente lo que las ataca, sino lo que las debilita; no solamente lo que viola la constitución, sino lo que viola el respeto público.

Constituye esta ocasión (febrero de 2016) una excelente oportunidad para releer su obra, su verdadera obra, del verdadero libertador, y hacerlo no en abstracto y distante como si su contenido obedeciera a una época pasada ajena a nuestra realidad, no, al contrario, hoy más que nunca es necesaria esa lectura ideal y moral, sintiéndola como él mismo expresase, dirigida a generaciones futuras, a nosotros, a nuestros representantes, a nuestros mandatarios, y que sirvan de guía e inspiración a los representantes del pueblo, así como en 1819 hoy en 2016 reunidos en Asamblea.

Mucho pesar genera que en vísperas de la conmemoración de tan importante hecho histórico, cuyo examen y reflexión son más que necesarios en estos días, que no se haya hecho mayor promoción, y que al arribo del 197 aniversario, muchas más personas hayan procedido a su lectura y discusión.

Pongo a su disposición el enlace siguiente que los llevará a una página con el discurso en su totalidad, discurso que considero que debería estar disponible en la página de la Asamblea Nacional de la República de Venezuela, y lamentablemente, no lo está en este momento, consiguiéndose por el contrario en dicha página, un trabajo totalmente tergiversado sobre ese importante hecho y manipulando su proyección y alcance.

Discurso de Angostura desde Wikisource:



Imagen. Obra de Tito Salas. Discurso de Angostura.

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